SANANDO A LOS ENFERMOS EN EL NOMBRE DE JESUS

BY:  ROBERT FITTS

 

Tabla de Contenido

 

Introduccion -----------------------------------------------Pagina 1     

Capitulo 1 - Clinicas de Oracion y Sanidad -----------Pagina 2

Capitulo 2 - La Mejor Manera de Leer Este Libro ----Pagina 4

Capitulo 3 – El Ministerio de Sanidad de Jesus ------Pagina 5

Capitulo 4 –Basis Biblicas Para La Sanidad Divina---Pagina 15

Capitulo 5 –Estas Senalas Seguiran -------------------Pagina 20

Capitulo Seis – Ungido Para Sanar --------------------Pagina 23 

Capitulo Siete – Como Recibir La Uncion ------------Pagina 25

Capitulo Ocho – Tu Fe Te Sanara -------------------- Pagina 27

Capitulo Nueve – 66 Declaraciones Poderosas-------Pagina 41

Capitulo Diez – Hay Mas! -------------------------------Pagina 43

 

Introduccion

 

Estamos viviendo en los días de Elías.  Hay una gran necesidad de mostrar el poder de Dios para comprobar quien es Dios en realidad.  La siguiente historia es tan válida el día de hoy como lo fue cuando sucedió en el Monte Carmelo.  Esta historia se encuentra en Primera de Reyes, capítulo 18. 

 

Y Acab vino a encontrarse con Elías.  Cuando Acab vio a Elías, le dijo:  ¿Eres tú el que turba a Israel?  

Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales. Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y a los cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel.

 

Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?  Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él.  Y el pueblo no respondió palabra.

 

Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.  Densenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña y no pondré ningún fuego debajo.  Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ese sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho. 

 

Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.  Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos!  Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. 

 

Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá esta meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle.  Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.   Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.   Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí.  Y todo el pueblo se le acercol; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado.  Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre, edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña.  Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña.  Y dijo: Hacedlo otra vez, y otra vez lo hicieron.  

 

Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja.  Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.  Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tu, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. 

 

Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.  Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!

 

Hoy en día, los dos movimientos de mayor crecimiento en el mundo son el movimiento Islámico y el movimiento Cristiano.  La buena noticia es que el movimiento Cristiano esta creciendo un 7% anual mientras que el movimiento Islámico esta creciendo un 3% anual.  Otra buena noticia, es que hoy en día, hay más Musulmanes recibiendo a Jesús que lo que ha habido en toda la historia.  En los últimos 25 años hay más musulmanes que se han convertido en cristianos que en toda la historia en conjunto.  El Islam comenzó en los 600 AD.  

 

El factor primordial en esta ecuación, es que la Iglesia de Jesús Cristo estuvo dormida en cuanto a milagros, señales y prodigios por mas que 1,000 anos, pero alrededor de 1900 AD, con el nacimiento de un nuevo Pentecostés, la Iglesia en muchos lugares se ha estado despertando y ha comenzado a hacer las mismas obras que hizo Jesús.  Durante el primer siglo, la gente dijo de los cristianos, “Ellos que han volteado al mundo al revés, han venido aquí también” y estamos alabando a Dios que este movimiento de sanidad, lieracion, milagros, senales y prodigios esta creciendo en todo el mundo.  

 

Capítulo Uno

Clinica de Oracion y Sanidad (COS)

 

El Señor nos ha guiado a entrenar a los santos para hacer la obra del ministerio, específicamente entrenando a los creyentes de todas partes en el ministerio de la sanidad divina. 

 

La palabra clínica es un término médico.  Es una parte de la enseñanza donde el enfermo es tratado delante de la presencia de estudiantes  de medicina como parte de su enseñanza práctica.  En la COS sanamos a los enfermos en el nombre de Jesús en presencia de aquellos que están siendo entrenados para hacer lo mismo.

 

Jesús les dijo a sus discípulos cuando los envió a predicar el Reino de Dios,  “En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban... sanad a los enfermos que en ella haya.” (Lucas 10: 8-9)  Es notable que les dijera que hicieran solo dos cosas, predicar el Reino de Dios y sanar a los enfermos.  Nuestra oración es que los líderes de las Iglesias en todo lugar sean fieles en entrenar a todos los creyentes a sanar a los enfermos en el nombre de Jesús. 

 

El principal ministerio de Jesús, aparte de predicar el Reino de Dios, fue sanar a los enfermos.  Su fama se divulgó principalmente gracias  a los milagros de sanidad que hizo.  La muchedumbre se acercaba a el para oír lo que estaba predicando, por habia visto u oido de lo que el estaba haciendo.  Aun Nicodemo, un conocido maestro en Israel, le dijo, “Maestro, sabemos que eres mandado por Dios.  Ningún hombre puede hacer lo que tu haces a menos de que Dios esté con él.”  ¡La Iglesia el día de hoy necesita escuchar un comentario similar acerca de lo que esta haciendo!  Y hoy en día, precisamente, eso es lo que esta sucediendo.

 

La Iglesia primitiva, “volteó al mundo de cabeza” porque en todas partes donde iban sanaban a los enfermos, echaban fuera demonios, resucitaban muertos y hacían milagros en el nombre de Jesús.  En cada una de las ciudades a las que llegaban, no permanecían allí más de una semana sin que hubiera un alboroto en toda la ciudad.  Simplemente lo hacían como Jesús lo hizo.  Sanaban a los enfermos y echaban fuera a los espíritus malos como parte de su ministerio. 

 

Después de los primeros 300 años de la historia de la Iglesia, ese fuego supernatural se fue apagando y casi se apagó por completo.  Sin embargo, hoy en día ha resurgido poderosamente el ministerio de la sanidad divina en todo el mundo, en cruzadas, en grupos pequeños y uno a uno. 

 

La COS ayuda a encender el fuego de este movimiento poderoso. Comenzamos con varias horas de entrenamiento intenso, generalmente se lleva a cabo del Viernes en la noche al Domingo en la tarde. Despues del entrenamiento la COS se reúne por lo menos una vez a la semana, durante dos o tres horas para continuar con la enseñanza usando el metodo EBI y poner en práctica lo aprendido. 

 

Siempre pedimos al pastor de la iglesia que presenta el seminario que invite otras iglesias a enviar una delegacion para recibir el entrenamiento. Asi podemos aydar en empezar clinicas en muchas iglesias en la misma ciudad.

 

La razón principal por la cual más Musulmanes han recibido a Cristo en los últimos 25 años, que en los últimos mil años en conjunto, es porque el Movimiento Cristiano ha regresado a orar como lo hacía la primera iglesia en Hechos 4: 29-30,  “Y ahora Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” Hoy en día, esta oración se ha llegado a ser de nuevo en la oración del Cuerpo de Cristo, en muchos lugares. 

 

La COS es muy sencilla.  En el Reino de Dios todo comienza con Oración.  Pídele a Dios que te dé dos o tres creyentes que quieran juntarse contigo a orar para pedirle a Dios que los guíe a empezar una COS en tu ciudad.  Planeen juntarse al menos una vez a la semana hasta que haya tres o cuatro que quieran empezar a trabajar.  Este es el Equipo de la COS.  Uno de los del equipo puede ofrecer su casa para reunirse ahí una vez a la semana por dos o tres horas para comenzar la COS.  Corran la voz lo más posible para que desde la primera reunión vaya gente que desee aprender y ministrar la sanidad divina.  La COS no es solamente el lugar en donde los enfermos vienen para ser sanado. Tambien es una escuela donde los creyentes son entrenados. 

 

Los siguientes puntos te ayudarán a iniciar una COS en tu iglesia:

 

1. Conmiense con el seminario de Viernes a Domingo. 

 

2. Siga adelante con la COS reuniéndose una vez a la semana por dos  horas.    

 

3. Pide el apoyo de todos en oración para que el ministerio tenga éxito.

 

4. Asignen un día a la semana en el cual estará abierta la COS, y den a conocer la fecha de inicio.

 

5. Estaran entrenando cada semana a otros para que sean parte de los Equipos de Sanidad.  

 

6. Utiliza los testimonios de milagros de sanidad para pasar la voz y dar a conocer este ministerio. 

 

7. Abre la COS el horario que más se te facilite en tu situacion particular. 

Algunos se van a preguntar,  “¿Porque no podemos tener este ministerio dentro del servicio de la Iglesia los Domingos?”  Por supuesto que nosotros animamos a que haya ministerios por los enfermos en todos los servicios de la Iglesia, pero en la mayoría de los casos, no hay suficiente tiempo para tratar a cada persona con profundidad.   La COS es un lugar donde se puede dar calidad de tiempo a cada persona que llegue para ser sanado. 

 

También La COS abre las puertas para que todo creyente se anime a trabajar en este ministerio.  Si el Señor té esta guiando a comenzar este ministerio en tu ciudad, por favor comunícate con nosotros para mayor información. 

 

Capítulo Dos

El Mejor Manera Para Leer Este Libro

 

Puedes leer este libro solo y ser bendecido, pero recibirás mayor bendición si lo lees interactivamente, en un pequeño círculo de cristianos haciendo lo que llamamos EBI, Estudio Biblico Interactivo.  

 

Puntos Para Seguir con Estudio Biblico Interactivo (EBI)

1. Pide al Señor que dirija el estudio y que todos sean edificados. 

2. El líder dirigirá el estudio, pero todos compartirán sus preguntas y conocimientos. 

3. Ponga su mejor esfuerzo en concentrarse en lo que se este’ leyendo para poder compartir lo que cada cual entiende. 

4. Cualquiera puede interrumpir al lector para hacer un comentario o preguntar algo.  Es muy importante que haya interacción.

5. En puntos controversiales, todos deben tener la total libertad de expresar sus ideas, sin que nadie trate de forzar su punto de vista. 

6. No permanezcan mucho tiempo en un solo punto de discusion.  Continúen con la lectura de la Palabra.  

7. Lean sin que el lider trate de promover una discusión.  Deje que suceda espontaneamente.

8. Mantengan el enfoque sin que se salgan por la tangente. 

9. Animen a que las personas que hablan más, no acaparen la plática, y que las personas que casi no hablan entren en la conversación. 

10. Los que no quieran leer en voz alta, no lo tienen que hacer. Que prosiga a la siguiente persona. 

11. Todas las preguntas son dirigidas hacia el grupo y no hacia el líder. 

12. El líder también tiene la libertad de dejar de leer para hacer preguntas o comentarios. 

13. Lean la cantidad de versículos que cada cual quiera sin que nadie lea en exceso.  Todos deben de tener oportunidad de leer.

14. Si tiene que salir del grupo antes de que haya terminado el estudio, por favor siéntanse en libertad de hacerlo. 

15. No se digan comentarios de crítica negativa. 

16. Habrá ocasiones en que en la lectura haya nombres de personas, lugares y cosas que sean difíciles de pronunciar.  Nadie sabe exactamente como se pronunciaban estas palabras en aquel entonces, así es que como tu las pronuncias esta’ bien.                                            

 

Capítulo Tres

EL MINISTERIO DE SANIDAD DE JESÚS Y LOS APÓSTOLES

 

Para poder comprender el significado de la sanidad divina en el ministerio de Jesús y la primera iglesia, es importante leer todos los pasajes dentro de los cuatro evangelios que narran la vida de Jesús y su ministerio así como el libro de los Hechos, donde se narran los primeros años de la historia de la iglesia.  Para poder ministrar con efectividad en el ministerio de sanidad divina, debemos primero estar convencidos de su importancia, y de esta manera poder orar, como lo hacía la primera iglesia, la oración de Hechos 4, “Y ahora Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.”

 

Mateo Capítulo 4 

Jesús Sana A Todos

 

23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.

 

Mateo Capítulo 8

Sanidad y la Voluntad de Dios

 

1 Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente.  2 Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme, 3 Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; se limpio. Y al instante su lepra desapareció.  4  Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.

 

 

Mateo Capítulo 8 

Jesús Sana a la Suegra de Pedro

 

14. Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre.  15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.  16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sano a todos los enfermos; 17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:  El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. 

 

Mateo Capitulo 9 

El Mandato de Fe 

 

1. Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.   2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico:  Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.  3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. 4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo:  ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?  5 Porque, ¿qué es más fácil, decir:  Los pecados te son perdonados, o decir:  Levántate y anda? 6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico):  Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. 7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.  8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres. 

 

Mateo Capitulo 12 

Jesús Sana en Sábado

 

9. Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos.  10 Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle:  ¿Es lícito sanar en el día de reposo?  11 El les dijo:  ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?  12 Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?  Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. 13 Entonces dijo a aquel hombre:  Extiende tu mano.  Y él la extendió y le fue restaurada sana como la otra. 14 Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle. 

 

Mateo Capitulo 12 

El Peligro de un Recipiente Vacío 

 

43. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.  44. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.  45. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.  Así también acontecerá a esta mala generación.

 

Mateo Capitulo 14 

El Toque de Fe 

 

34. Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret.  35 Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; 36 y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos. 

 

Mateo Capitulo 15 

Buscando la Sanidad de un Ser Amado 

 

21. Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidon.  22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole:  ¡Señor, Hijo de David ten misericordia de mi!  Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra.  Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo:   Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 Él respondiendo, dijo:  No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 26 Entonces ella vino y se postro ante Él, diciendo:  ¡Señor, socórreme!  27 Respondiendo él, dijo:  No esta bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 28Y ella dijo:  Sí, Señor, pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 29 Entonces respondiendo Jesús, dijo:  Oh mujer, grande es tu fe, hágase contigo como quieres.  Y su hija fue sanada desde aquella hora. 

 

Mateo Capitulo 15 

Los Sanó  A Todos

 

29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.  30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos;  y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó: 31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel. 

 

Mateo Capitulo 17 

Jesús Sana a un Joven Endemoniado 

 

14 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: 15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.  16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. 17 Respondiendo Jesús, dijo:  ¡Oh generación incrédula y perversa!  ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros?  ¿Hasta cuando os he de soportar?  Traédmelo acá.  18 Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. 19 Viendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron:  ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 20 Jesús les dijo:  Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte:  Pásate de aquí allá, y se pasara; y nada os será imposible. 

 

Mateo Capitulo 20 

Jesús Sana a Dos Hombres Ciegos

 

29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.  30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo:  ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban mas, diciendo:  ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 

32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo:  ¿Qué queréis que os haga?  33 Ellos le dijeron:  Señor, que sean abiertos nuestros ojos.   34 Entonces Jesús, compadecido, les toco los ojos, y enseguida recibieron la vista; y le siguieron.

 

Marcos Capitulo 1

Autoridad sobre Espíritus Malignos

 

23 Pero había en al sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, 24 diciendo:  ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno?  ¿Has venido para destruirnos?  Sé quien eres, el Santo de Dios. 25 Pero Jesús le respondió, diciendo:  ¡Cállate, y sal de él! 26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz salió de él. 27 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo:  ¿Qué es esto?  ¿Qué nueva doctrina es esta que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?  28 Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea. 

 

Marcos Capitulo 3 

La Sanidad Divina es la “campana que anuncia” el Evangelio 

               

7 Más Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea.  Y de Judea, 8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuan grandes cosas hacia, grandes multitudes vinieron a él. 9 Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.  10 Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.  11 Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él y daban voces, diciendo:  Tú eres el Hijo de Dios.  12 Más él les reprendía mucho para que no le descubriesen. 

 

Marcos Capitulo 4 

Jesús Calma la Tormenta 

 

35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.  36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.  37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. 38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron:  Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar:  Calla, enmudece.  Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.  40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados?  ¿Cómo no tenéis fe?  41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro:  ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

 

Marcos Capitulo 7 

Jesús Sana a un Hombre Sordo 

 

31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. 32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. 33 Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo tocó su lengua; 34 y levantando los ojos al cielo gimió y le dijo:  Efata, es decir:  Sé abierto.  35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua y hablaba bien.  36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.  37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo:  Bien lo ha hecho todo;  hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.

 

Marcos Capitulo 8 

Jesús Sana a Un Hombre Ciego 

 

22 Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego y le rogaron que le tocase.  23 Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. Él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero les veo que andan.  25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.  26 Y lo envió a su casa, diciendo:  No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

 

Marcos Capitulo 11 

Jesús Maldice la Higuera 

 

20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.  21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo:  Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.  22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.  23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte:   Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga lo será hecho.  24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá.  25 Y cuando estéis orando, perdonad si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.  

 

Marcos Capitulo 16 

Estas Señales Seguirán a los que Me Siguen

 

14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.  15 Y les dijo:  Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.  17 Y estas señales seguirán a los que creen:  En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán.

 

Lucas Capitulo 4 

Ungido Para Sanar

 

18 El Espíritu del Señor está sobre mí,  Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;  Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos,  Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor.

 

Lucas Capitulo 7

La Fe de Un Oficial Romano

 

1 Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum.  2 Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.  3 Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo. 4 Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto;   5 porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga. 6 Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; 7 por lo que ni aún me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano.  8 Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.  9 Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo. 

 

Lucas Capitulo 7

Jesús Resucita al Hijo de Una Viuda

 

11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. 12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. 13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. 14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. 15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.   16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.  17 Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.

 

Lucas Capitulo 9 

Son Enviados a Sanar a los Enfermos 

 

1 Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. 

 

 

Lucas Capitulo 10

Jesús Envía a Otros Setenta Discípulos

 

 1 Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. 2 Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. 5 En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa.  6 Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros.  7 Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario.  No os paséis de casa en casa. 8 En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; 9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

 

Lucas Capitulo 10 

Jesús se Regocija al Ver las Obras de Sus Discípulos

 

17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.  18 Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.  19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.  20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. 21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 22 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; 24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. 

 

Lucas Capitulo 13

Algunas enfermedades son causadas por demonios

 

10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; 11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. 13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego y glorificaba a Dios. 14 Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos pues venid y sed sanados, y no en día de reposo. 15 Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? 16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? 17 Al decir él estas cosas se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por toda las cosas hechas por él.  

 

Lucas Capitulo 14

La Religiosidad Impide el Poder de Dios

 

1 Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le acechaban.  2 Y he aquí estaba delante de él un hombre hidrópico. 3 Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 4 Más ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió. 5 Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?  6 Y no le podían replicar a estas cosas. 

 

Juan Capitulo 4

Jesús Sana al Hijo de un Funcionario de Gobierno

 

 43 Dos días después, salió de allí y fue a Galilea. 44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra. 45 Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta. 46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. 47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. 48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. 49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. 50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. 52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. 53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. 54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea. 

    

Juan Capitulo 9 

Jesús Sana a un Hombre Ciego de Nacimiento

 

1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.  2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.  5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. 6 Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. 8 Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? 

    

Juan Capitulo 11

Jesús Resucita a Lázaro de los Muertos

 

38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera!! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. 

 

Hechos Capitulo 3

Pedro y Juan Sanan a un Cojo

 

1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. 2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.  3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.  4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.  5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.  6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;  8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.  9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.  10 Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. 11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón. 

 

Hechos Capitulo 4

Pedro y Juan Ante el Concilio

 

1 Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, 2 resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. 3 Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde. 4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil. 5 Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, 6 y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; 7 y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?  8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: 9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. 11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.  12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. 

 

Hechos Capitulo 4 

Los Creyentes Oran por Sanidad, Milagros y Prodigios

 

 23 Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24 Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, 25 que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes,  Y los pueblos piensan cosas vanas? 26 Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo. 27 Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. 29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. 31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. 

 

Hechos Capitulo 5

Los Apóstoles Sanan a Muchos

 

12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 13 De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente. 14 Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;  15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. 16 Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados. 

 

Hechos Capitulo 9 

Pedro Sana a Eneas

 

32 Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida. 33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo té sana; levántate, y haz tu cama. Y enseguida se levantó. 35 Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor. 

 

Hechos Capitulo 9 

Pedro Resucita a Dorcas de entre los Muertos

 

36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. 37 Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. 38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. 39 Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. 40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. 41 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.  42 Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor. 43 Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor. 

 

Hechos Capitulo 10

La Enfermedad es Obra de Satanás

 

34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. 36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. 37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. 

 

Hechos Capitulo 13 

¡Cuándo Vio lo que había Acontecido, Se Convirtió en Creyente!)

 

4 Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. 5 Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. 6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, 7 que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. 8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. 9 Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, 10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. 12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

 

Hechos Capitulo 14

Llamado a un Acto de Fe

 

8 Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. 9 Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10 dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. 

 

Hechos Capitulo 19 

Resultado Poderoso del Ungimiento para Sanar

 

11 Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo,  12 de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían. 13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. 14 Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. 15 Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? 16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. 18 Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. 19 Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. 20 Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor. 

 

Hechos Capitulo 20

Pablo Resucita a un Muerto

 

 7 El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.  8 Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos; 9 y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. 10 Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.  11 Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. 12 Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.

 

Hechos Capitulo 28

Como Pablo Sana en el Nombre de Jesús 

 

7 En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días.  8 Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó.  9 Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran sanados; 

10 los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias. 

 

Capitulo 4

Basis Biblicas para la Sanidad Sobrenatural

 

En el capítulo anterior mencionamos las bases bíblicas para la sanidad divina estudiando versículos que hablan acerca de sanidad, pero, ¡hay mucho más!  Considera lo siguiente:

 

1. ¡Su Nombre!   Su nombre es Jehová-Rapha, El Señor nuestro sanador. 

 

2.  ¡Su Naturaleza! Él es nuestro Padre, lleno de amor y compasión. 

 

3.  ¡Su Ejemplo!   Él sanó a todos los que vinieron para ser sanados. 

 

4.  ¡Su Voluntad!  Es la volundad de Dios sanar a todos. 

 

5. ¡Sus Llagas!   Jesús sufrió para que nosotros pudiéramos ser sanados. 

 

6.  ¡Su Iglesia!   Su iglesia es una comunidad para sanar.

 

7.  ¡Su Unción!   El fue ungido para sanar. 

 

8.  ¡Su Espíritu!   Su Espíritu  vivifica al cuerpo físico del creyente. 

 

9.  ¡Sus Apóstoles!  Todos tenían un ministerio de sanidad y liberación. 

 

10. ¡Su Historia!  La historia del movimiento cristiano.

 

11. ¡Sus Dones!  Uno do los dones espirituales es el don de la sanidad.

 

12. ¡Sus Promesas!  Dios nos dio muchas promesas que si pedimos algo conforme a su voluntad, el nos va a dar la respuesta. 

 

Su Nombre 

Para los Hebreos, un nombre era más que una designación.  Llevaba en si un significado mas profundo.  El nombre hablaba de la naturaleza de la persona, lugar o cosa.  Cuando Dios comunica su nombre a nosotros, Nos ha dado una promesa.  Nos esta diciendo quien es Él, y lo que hará.  No debemos tomar a la ligera el nombre de Jehova-Rapha.  Dios nos esta diciendo que en verdad Él nos va a sanar de todos nuestras enfermedades. 

 

Medita en la confesión positiva declarada en el Salmo 103:1-5, 

 1 Bendice, alma mía, a Jehová, 

    Y bendiga todo mi ser su santo nombre.  

 2 Bendice, alma mía, a Jehová, 

    Y no olvides ninguno de sus beneficios.    

 3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, 

    El que sana todas tus dolencias;  

 4 El que rescata del hoyo tu vida, 

    El que te corona de favores y misericordias;   

 5 El que sacia de bien tu boca 

    De modo que te rejuvenezcas como el águila. 

 

¡Debemos de declarar nuestra fe a menudo, así como lo hace el Salmista en este Salmo!  ¡Gracias, Padre, por perdonar todos mis pecados y sanar todas mis enfermedades siempre!  Mis manos están limpias y mi corazón puro por la sangre del Cordero de Dios quien borra todos mis pecados.  ¡Gloria a Tu nombre!  ¡Alabado sea tu Santo nombre! 

 

Su Naturaleza

¡Nuestro Dios es nuestro Padre amoroso y lleno de compasión!  A través de Su Palabra Él nos invita a comparar el amor que tenemos por nuestros hijos con el amor y la compasión que Él tiene para con nosotros Sus hijos.   

 

¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11: 11-13)

                                            

                                            Su Ejemplo

“Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y

cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.  (Hechos 10:38) Jesús nos puso el ejemplo para hacer como él hizo, y además su ejemplo también fue revelador al darnos a conocer la voluntad de Dios en cuanto quien calificaba para recibir la sanidad divina de Dios.  ¡No leemos ni una solo vez en todo el Nuevo Testamento que alguien viniera a Jesús para ser sanado y que este no recibiera la sanidad!

 

Jesús fue unjido para sanar a todos los oprimidos por el diablo.  ¡Fue debido a su unción!  Antes de ser bautizado en el Espiritu Santo el no sanó a nadie.

 

Leemos en Lucas 4: 14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. 15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos. 16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. 17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor. 

 

El Espíritu del Señor estaba en Jesús desde su nacimiento, sin embargo el Espíritu Santo no descendió sobre Él hasta que fue bautizado por Juan en el Río Jordán.  Cuando nosotros recibimos a Jesús como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, pero cuando recibimos el bautizo del Espíritu Santo, Él desciende sobre nosotros.  Esa es la unción.  Cuando recibimos el Bautismo en el Espiritu Santo, recibimos el poder para sanar!  El mismo poder que salió de Jesús y entro en la mujer con el problema del flujo de sangre, es el que desciende sobre nosotros cuando somos llenados con el Espíritu Santo. 

 

Esto nos queda muy claro cuando Jesús nos promete en Hechos 1:8, pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. La palabra “poder” en este versículo es la misma palabra Griega (dunamis) que se usa cuando Jesús dijo: “Sentí poder salir de mí”, en Marcos 5, ese poder entró en la mujer con el problema del flujo de sangre y le sano.  Ese mismo poder es el que debemos tener en el ministerio de sanidad divina para sanar a los enfermos en el nombre de Jesús.

    

Su Voluntad

Jesús vino a hacer la voluntad del Padre.  El mismo dijo, “Yo hago todo lo que le agrada a Él” (Juan 8:29) A la luz de esa verdad, debemos nosotros examinar como actuó Jesús en Su ministerio de sanidad.  Sí vino a hacer la voluntad de Dios, Su Padre, y El siempre sano a todos los que venían a El para ser sanados, entonces podemos concluir que la voluntad de Dios es sanar a todos todo el tiempo. 

 

A veces escuchamos a personas orar, “Padre, por favor sana a mi amigo... si es tu voluntad”.  Debemos estar convencidos de que cuando oramos por la sanidad de alguien, siempre estamos orando de acuerdo a la voluntad de Dios. No podríamos hacer lo que leemos en Santiago capitulo 5: 14-15, si tuvieramos dudas en cuanto a la voluntad de Dios respecto a la sanidad.  Santiago nos dice.  “¿Está alguno de ustedes enfermo? “  Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor”.  Y la oración de fe salvará al enfermo y el Señor lo levantara’ y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”. Santiago no hubiera usado la palabra “alguno” si hubiera personas a las que Dios quería sanar y otras a los que no quería sanar. 

 

Sus Llagas

En Isaías 53:5 leemos, “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas somos nosotros curados.” También lo podemos leer en Primera de Pedro 2:24, “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”

 

Jesús pago el precio completo de nuestras enfermedades cuando fue castigado, azotado y afligido justo antes de la crucifixión.  Mediten en las palabras de Isaías y de Primera de Pedro, “somos nosotros sanados” y “fuisteis sanados”.  Ya sucedió.  ¡Ya esta hecho!  ¡Fuimos y por lo tanto somos!  Esta es la fe de Abraham a lo cual se refiere Pablo en Romanos 4: “18 Él creyó en esperanza terminado.  Ya contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. 19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. 20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”.

 

Estamos declarando por fe que hay cosas que hemos recibido en nuestros cuerpos físicos que todavía no se han manifestado.  Nosotros llamamos esas cosas que todavía no son como si ya fueran.  Estas no son meras palabras huecas.  Esta es la fe de Abraham, el llamado Padre de aquellos que creen. Tenemos que reafirmar nuestra fe muchas veces durante el día, llamando esas cosas que no son como si ya fueran, las transformamos en una completa y total manifestación en el ámbito físico.  El verdadero significado de la palabra “llamar” es “llamar hacia nosotros”.  Nosotros llamamos hacia nosotros la sanidad con base a la expiación y el sufrimiento de Cristo a causa de nosotros y para beneficio de nosotros. “¡Por Sus llagas hemos sido sanados!  ¡Gracias Jesús! 

 

Su Iglesia

La iglesia, el Cuerpo de Cristo, es una comunidad de sanidad divina. Leamos el pasaje de Santiago 5 en la Biblia amplificada: 14 ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia (los líderes espirituales) para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.  15 La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo restaurará. Y si ha cometido pecados, él será perdonado.

 

Todo esto sucede en la congregación de los santos, la gente de Dios por medio de la fe en Jesús.  Hay sanidad para la gente de Dios siguiendo esas sencillas enseñanzas.  

 

En el pasaje mencionado los ancianos son los llamados para administrar la unción con el aceite, pero esta no es la única forma en la cual Dios sana.  En el último capitulo de Marcos, nos da a entender que este ministerio de sanidad es para todos los creyentes.  “17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” 

 

Su Unción

Es de suma importancia comprender que Jesús operaba bajo la misma unción que nos prometió que mandaría sobre nosotros en Hechos 1:6-8, “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?  7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

 

Esto nos da a entender que para presenter las buenas nuevas del Senor Jesucristo otros, requerimos de un poder milagroso y sobrenatural. Ni siquiera Jesús llamaba la atención de la gente sin hacer milagros, en especial milagros de sanidad divina.  Ellos venían a escuchar lo que tenia que decir principalmente a causa de los milagros de sanidad que el hacia.

 

Noten que esta promesa de poder son las ultimus palabras que Jesús hablo’ antes de ascender al cielo.  El tema de la unción del Espíritu Santo son también las primeras palabras que pregunta Pablo a los discípulos de Efeso en Hechos 19.  “1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, 2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. 3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. 4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.  5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.  6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. 7 Eran por todos unos doce hombres.” 

  

Es necesario menciónar de la importancia que Jesús le da a este poderoso bautismo en el Espíritu Santo cuando habla lo siguiente: Lucas 24: “46 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 Y vosotros sois testigos de estas cosas. 49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” 

 

El Espíritu Santo viene a morar en todo creyente desde el momento que él o ella recibe a Jesús como su Salvador.  Esa es la experiencia de recibirlo dentro de nosotros en el momento de nuestra salvación.  Jesús caminó en la experiencia del Espíritu Santo dentro de Él por los primeros 30 años de Su vida; después, el Espíritu Santo vino y descendió sobre El día que fue bautizado en agua del Río Jordán. 

 

El Espíritu Santo desciende sobre nosotros y nos da poder para poder hacer lo mismo que Jesús hizo.  A menudo Él les dijo a discípulos, “Las cosas que yo hago, ustedes también las pueden hacer, y aun cosas mayores que estas”.  Somos más semejantes a Jesús de lo que realmente pensamos, y Él es mas parecido a nosotros de lo que nosotros pensamos.  La iglesia, por muchos siglos, ha presentado a Jesús como si fuera de una clase totalmente diferente a nosotros.  Pero recordemos que El vino como hombre, nacido de una mujer, nacido del Espíritu Santo, llenado con el Espíritu, y que fue tentado de igual manera a como nosotros somos tentados.  El no operó en su carne como Dios.  El vivió y caminó como un hombre que tuvo hambre, sed, y cansancio; un hombre que podía ser tentado, pero que nunca pecó.  Él requirió la unción del Espíritu Santo tanto como nosotros la necesitamos. Todo lo que Él hizo en su ministerio fue por el poder del Espíritu Santo. 

 

Su Espiritu 

Ahora veamos una bendición especial que hay para nosotros en el ámbito de sanidad que muchos ignoramos.  Notemos lo que dice Pablo en Romanos 8:11 “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”

 

La palabra, vivificará, significa que nos dará vida a nuestros cuerpos físicos.  Esta es una verdad para nosotros, pero, como toda verdad, no nos afecta hasta que tomamos conciencia de ella y nos la apropiamos, la confesamos y actuamos de acuerdo a ella. “¡El Espíritu de Dios mora en mi y me da vida, salud, sostén, energía, e integridad a mi cuerpo mortal, ahora mismo, en este mismo instante!  Mi Dios me perdona todos mis pecados y me sana todas mis enfermedades y dolencias, todo el tiempo, de día y de noche.  ¡Gracias Jesús!

 

¡Sus Apóstoles!

Cada apóstol que Jesús envió, fue amonestado de que se asegurará 

de estar investido con el poder del Espíritu Santo.  La palabra “apóstol” significa “uno que es enviado”.  Jesús nunca los mandó a todo el mundo sin la investidura.  Él usó la palabra “investido” para describir lo que sucedería cuando el Espíritu Santo descendiera sobre ellos. 

 

El ministerio de los Apóstoles, siguió el patrón del ministerio de Jesús.  Fue un ministerio de sanidad y liberación, y de predicar el Reino de Dios, que es el mandato de Dios para todos nosotros. 

 

Algunos están diciendo, “Los días de milagros han terminado porque tenemos la Biblia completa, así es que no requerimos de lo sobrenatural para probar nada ya.”  Me gustaría recordar a todo aquel que piense esto, que tres cuartas partes de la Biblia ya habían sido escritas cuando Jesús y sus apóstoles estaban ministrando milagros, prodigios y maravillas.  Ustedes también pueden decir que fue antes de la crucifixión y antes de estar bajo el Nuevo Pacto.  Pero, la primera iglesia oró para recibir milagros, prodigios y maravillas, especialmente sanidad, y ¡Dios contestó sus oraciones!  El libro de Hechos esta repleto de los mismos milagros que se dieron en el ministerio de Jesús, y los estaban haciendo eran los seguidores de Jesús.

 

Su Historia

!Su historia es la historia del crecimiento del movimiento de Jesus.  Hace como unos cien años, la obra de referencia, The Historian’s History of the World observó lo siguiente: “El resultado histórico de las actividades de Jesús fue más impactante, aun dentro de un punto de vista meramente secular, que las obras de cualquier otra personalidad histórica. Una nueva era, reconocida por las civilizaciones más importantes del mundo, se basa en la fecha de Su nacimiento. En nuestros días, el interés por Jesús está creciendo en todo el mundo.”  

 

Hace un par de años, las revistas norteamericanas más prominentes, Time, Newsweek, U.S. News y World Report, todas dedicaron su principal artículo para hablar de Jesús, y todas lo hicieron al mismo tiempo.  En el Toronto Star, en el 2004 leímos: “Su Espíritu está vivo en las películas, música y moda.  Él está colocado dentro de los héroes de la historia”.

 

El encabezado del editorial del Wall Street Journal en diciembre de 2002 se leyó así: “LA Ciencia No Puede Ignorar a Jesús”. Su autor concluyó diciendo, “La mayoría de los eruditos, sin incluir al ateo, ya han aceptado a Jesús de Nazaret como un personaje histórico”.

 

Pero Jesús fue mucho más que un personaje histórico.  La revista Time Magazine declaró, “Se necesitaría ser muy tendencioso para negar que la figura más poderosa – no solo de estos dos milenios pasados, pero de toda la historia de la humanidad- ha sido Jesús de Nazaret.”   Y agregó, “Es un argumento muy poderoso el declarar que no ha existido una vida ni remotamente tan poderosa y trascendental como la de Jesús”.

 

¡Jesús todavía está vivo!  Él sigue igual de vivo y activo dentro de todos sus seguidores. Pablo nos dice, “Yo trabajo más abundantemente que todos ellos, más no yo, sino por la gracia de Dios en mi”.  También nos dice, “Ya no vivo yo, más Cristo vive en mi.  Él hace las obras”. El propósito de las Clínicas de Oración y Sanidad es entrenar a los creyentes para hacer las obras de Jesús, y la obra principal de Jesús fue, y todavía es, sanar a los enfermos. 

 

Capitulo 5

Estas Señales Seguirán A Los Que Creen

 

La fe no solo viene por escuchar, también viene por ver.  Cuando vemos milagros en nuestras vidas y en las vidas de aquellos cercanos a nosotros, ¡LA FE LLEGA!  Quiero compartir algunas de las sanidades que yo mismo he experimentado tanto en mi vida como en mi ministerio desde que recibí el bautismo del Espíritu Santo.  

 

La Primera Vez que Ministre’ Sanidad en el Nombre de Jesús

 

El telefono sono temprano en aquel manana. “¡Pastor Fitts, estoy muy preocupada por mi madre!  Ella tiene diabetes, y un problema del corazón y ahora está con fiebre y escalofríos.  Mañana la vamos a internar para hacerle una serie de exámenes físicos.  Me da miedo que nunca salga del hospital… ¿por favor puede usted ir a orar por ella?” Así me llamó la Sra. Curry quien era miembro de nuestra congregación.  

 

Yo le asurgare’ que si, y al colgar el teléfono incline’ mi cabeza y ore’: “Señor, aquí se esta’ presentando esta oportunidad para que se manifieste tu poder de sanidad” Oraba Hechos 4: 28-30 una y otra vez mientras me dirigía a casa de la Sra. Baker, la madre de la Sra. Curry.  

    “Y ahora, Señor . . . concede a tu siervo que con toda valentía hablen tu palabra,  mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”

Como pastor de una iglesia bautista, yo había llegado a la conclusión que algunas personas nunca van a creer en Jesús a menos que vean una evidencia que El todavía esta vivo y por fin había llegado al punto de estar dispuesto a hacer todo lo necesario para probar en mi propia vida y ministerio que Dios todavía es un Dios que hace milagros.  Estaba totalmente convencido de que si los Apóstoles y los primeros creyentes requerían de milagros para confirmar lo que predicaban y enseñaban, yo también los necesitaba.  Hoy en día existen las mismas dudas, el mismo escepticismo e incredulidad que hubo en los días de los Apóstoles.  La palabra “confirmar” significa “comprobar una cuestión, y borrar cualquier duda”. 

Cuando llege’ a la casa de la Sra. Baker, la encontré sentada en una mecedora, cubierta con cobijas de cabeza a pies para mantenerse caliente.  Ella tenía escalofríos.  Me senté y convers’ con ella por unos minutos y le leí Marcos 16:18, “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.  También le leí Santiago 5:16, “…La oración eficaz del justo puede mucho”.  Como pastor Bautista no era la primera vez que oraba por enfermos, pero la mayor parte de las veces era simplemente una oración de confirmación verbal reconociendo que Dios puede sanar a la persona sí es Su voluntad.  Había otras ocasiones en la que oraba para que Dios diera a la persona enferma paciencia y un deseo de sufrir para la gloria de Dios.  Otras veces oraba para que Dios les diera capacidad y conocimiento a los doctores y enfermeras.  A veces oraba para que la medicina funcionara, o la cirugía, o la terapia.  En la mayoria  de los casos, mi oración era un grito desesperado a Dios para que sanara al enfermo y algunas veces si vi’ mis oraciones contestadas, y le di’ gracias a Dios. 

Sin embargo esta vez fue diferente, iba a imponer manos sobre la Sra. Baker e iba a creer la palabra de promesa de Dios, “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanaran, y el Señor lo levantara’”. 

Cuando llegó el momento de orar, no tuve el valor para imponer manos sobre esa dama así que oré puesto de pie detrás de su silla y colocando mis manos unos cinco centímetros arriba de su cabeza sin tocar la cabeza y clamé por fe las promesas que había leído en la Biblia. Luego le di gracias a Dios por la respuesta. No sentí nada y, hasta donde supe, ella tampoco sintió nada. Le aseguré que Dios daría respuesta a nuestra oración y salí. 

La mañana siguiente mi teléfono sonó y era la hija de la Sra. Baker. Ella  estaba muy emocionada.  ¡Hermano Fitts, mi mamá durmió calientita por primera vez en muchas semanas, y ni siquiera se tuvo que levantar para tomar sus medicinas a media noche. Ella me dijo que cuando usted oró por ella, ella sintió algo caliente por todo su cuerpo, comenzando por la cabeza y fluyendo hasta sus pies.  Ella sintió calor en todo su cuerpo.” 

Con eso, la hija comenzó a adorar al Señor y los dos le dimos gracias a Él por las promesas en su palabra y por lo que su madre sintió en su cuerpo el día anterior.  El siguiente día los doctores  notaron mucha mejoría y no paso’ mucho tiempo para cuando esta linda señora ya estaba de vuelta cocinando y haciendo las labores de su hogar.  Este fue el primero de muchos eventos extraordinarios y milagrosos que empezaron a suceder a medida que comencé a caminar y orar en el Espíritu.  Me sentí como si estuviera caminando sobre el agua con Jesús. 

La Sanidad Divina Funciona Junto con Otros Dones Espirituales

Poco después de recibir la unción para sanar, comencé a reunirme cada sábado a las seis de la mañana en mi iglesia para orar con aquellos que habían recibido el bautismo en el Espíritu Santo y querían formar parte de un grupo de oración carismática donde los dones del Espíritu podrian fluir sin problemas.

Un sábado en la mañana, mientras estábamos orando, sentí muy fuerte que había alguien presente que padecía de un dolor en su cuerpo y que Dios quería sanarle. Me costó mucho hablar y decir lo que sentía en mi corazón, no sabia si venía de mi imaginación o si era una “palabra de conocimiento” del Señor, pero sentí muy fuerte que sí era de Dios y que debía compartirla.  Así es que con mucho miedo y temblando dije: “Hay alguien aquí con dolor en su cuerpo, o saben de alguien que padece de dolor y Dios quiere sanarle.”

Yo añadí la parte,…”o saben de alguien que padece de dolor”, para ampliar las posibilidades y darme un margen mas amplio de error. ¡Que cuidadosos somos al tratar de proteger nuestra imagen!  Me espere’ para ver si alguno de los hombres presentes estaba con dolor.  Solo había cuatro de nosotros reunidos y no era yo. 

Uno de los hombres dijo, “Soy yo, tengo una ulcera estomacal y me esta quemando como fuego desde esta mañana.”  Sentí un alivio tremendo.  Gracias Señor, ore en silencio.  Después de todo, sí eras Tú.  Por favor perdona mis dudas”. Impusimos manos sobre él y oramos, conforme a la promesa de Marcos 16:18 “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanaran”.  El dolor se fue inmediatamente y muchos meses después este hermano todavía estaba dando testimonio de una sanidad completa. 

 

¿Sana Dios Mezquinos? (warts)

Una noche compartí mi historia de como recibí el bautismo del Espíritu Santo en Trinity Missionary Church ubicada en un poblado cercano. El pastor John Amstutz había sido de mucha ayuda para mí en las cosas del Espíritu.  Compartí acerca de algunos milagros que habían pasado desde que comencé a moverme dentro de los dones del Espíritu.  Compartí como oré por mi hija de ocho años, Melanie, quien tenía un mezquino en la planta del pie.  Unas semanas antes la habíamos tenido que llevar al doctor para que se lo sacara. 

Un día ella me dijo: “Papi, ahora tengo un mezquino en mi otro pie”.  Sabiendo por propia experiencia del poder de Dios para sanar, impuse’ mis manos sobre el mezquino y le ordene’ que se secara en el nombre de Jesús.  Unos pocos días después, Melanie me dijo, “Papi, te acuerdas de aquel mezquino en la planta de mi pie por el cual oramos?”

“Si. Lo recuerdo”. 

Ella sonrió y dijo: “Ya se fue!”

Nos regocijamos y dimos gracias a Jesús por una vez más haber extendido su mano para sanar. 

Después de compartir la sanidad de Melanie en Trinity Missionary Church, una joven estudiante, Mary Ann Bryant, se acercó a mí y me pidió que orara por su pie.  Ella tenía desde hace algún tiempo un conjunto de dolorosos mezquinos en la planta de su pie.  Su pastor y yo impusimos manos sobre su cabeza y oramos la oración de fe y la siguiente vez que la vi, ella sonriendo me dijo, “Sr. Fitts, mis mezquinos están comenzando a desaparecer”.  Yo me sentí un poco triste que ella no me dijo, “Ya desaparecieron”.  Pero estaba aprendiendo que Dios no siempre sanaba instantáneamente.  Marcos 16:18 dice “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”  La sanidad en ocasiones es un proceso.  Durante las siguientes semanas, cada vez que veía a Mary Ann ella me reportaba mejoría.  Un día se quito el zapato y me mostró la planta de su pie.  Estaba totalmente liso y suave, sanado.  No había ni un solo mezquino.  ¡Gracias Jesús! 

La Sanidad Inmediata de un Bebe…. De Larga Distancia

Un viernes en la noche mientras daba una enseñanza en un grupo de casa sonó el teléfono.  La anfitriona se levanto a contestar el teléfono y unos minutos mas tarde regresó con una petición urgente de oración.  Ella dijo, “Era mi padre, y uno de sus empleados tiene una bebita de nueve meses de edad y esta’ con mucha fiebre internada en el hospital.  El doctor dice que no sobrevivirá por mucho tiempo más a menos que la fiebre ceda”.  

De inmediato formamos un círculo.  La anfitriona se sentó en una silla en medio del círculo.  Ella se sentó como intercesora y todos impusimos manos sobre ella en favor de la bebita.  Justo antes de orar, sentí el impulso de checar mi reloj para ver que hora era.  “Son exactamente las 9:15 de la noche.  Vamos a orar creyendo en que el toque Divino de Dios la puede sanar ahora mismo”.  Oramos y rechazamos la fiebre en el Nombre de Jesús. 

Al día siguiente recibí una llamada telefónica de la anfitriona.  “Ya oíste acerca de lo que sucedió anoche?”  me preguntó

“No, todavía no.  ¿Qué paso?   Por su entusiasmo y tono de voz, yo sentí que si sabía lo que había sucedido.  

Ella me dijo, “Esta mañana me hablaron del hospital para decirme que anoche a las 9:15 la fiebre de la bebe había comenzado a bajar.  Para las 9:30 su temperatura era normal.  Las enfermeras estaban tan sorprendidas que la revisaron una y otra vez antes de creer lo que estaba sucediendo”. 

El siguiente Viernes los padres de la bebe vinieron al grupo de Oración y trajeron a la bebe.  Ellos se habían enterado que habíamos estado orando por ella y quisieron traerla para gozarnos juntos de ver nuestra “oración contestada”.  ¡Era en verdad una bebe muy hermosa!  ¡Yo comencé a ver contestada la oración de Hechos 4:29-30 en mi ministerio y estaba emocionado!  

 

Un Pañuelo Ungido

Un poco después estaba ministrando en Hermosillo, México.  Una mañana estaba dando una clase de sanidad divina.  Era un grupo de mujeres.  Estaba dando testimonio de cómo habíamos orado en varias ocasiones imponiendo manos en pañuelos o servilletas y las enviamos para que fueran colocados en enfermos y como habíamos visto milagros de sanidad.  Esta enseñanza esta’ basada en la Palabra de Dios, en Hechos 19:11-12, “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que hasta los pañuelos o delantales que habían tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.”

Al terminar de compartir esto, unas de las mujeres me pidieron que si podíamos ungir algunos pañuelos para que ellas los pudieran llevar hacia sus familiares y amigos que estaban enfermos.  Casi todas las presentes se llevaron uno o dos al término de la reunión. Termine’ mi semana de enseñanza y me regrese’ a mi casa en California. 

Después de un año regrese’ a ministrar en esta misma iglesia en Hermosillo. Una noche mientras que el pastor y yo cenábamos en un restaurante, comenzamos a hablar acerca de sanidad y de algunos de los milagros que estábamos viendo suceder.  De pronto me pregunto’, “Roberto, ¿alguna vez escuchaste el testimonio del Dr. Cortez?” 

“No, no lo he escuchado. Quien es él?”

“¿Te acuerdas cuando oramos para ungir aquellos pañuelos y que algunas de las mujeres se los llevaron?  Comencé a emocionarme.

“Claro que me acuerdo, pero no he recibido ningún reporte de lo que sucedió después.”

“Bueno”, me dijo, “Una de las mujeres llevó uno de los pañuelos a su casa para orar por su hijo que tenía una erupción en uno de sus brazos, la cual había sido tratada pero no se le quitaba, probaron muchos tratamientos y ninguno le dio resultado.  Su padre es médico.  Al llegar la mujer a su casa le puso el pañuelo a su hijo sobre el brazo, en unos cuantos días la erupción había desaparecido, una erupción que durante muchos meses había resistido a cualquier tipo de tratamiento”. 

Su padre no era creyente, así es que dedujo que solo había sido una coincidencia. Unas semanas mas tarde, mientras bajaba las escaleras para ir a la oficina, se resbaló y cayó, se quebró su cóccix.  El dolor era casi insoportable lo cual lo llevo’ a quedar casi inmóvil, pasando la mayor parte del tiempo en la cama.  Esto duraba varias semanas. 

Un día le dijo a su esposa, “¿Cariño, todavía tienes ese pañuelo que supuestamente sana a las personas?”

“Si, respondió ella.  Lo quieres, para que te lo pongas sobre tu cuerpo en donde te duele?”   Ella estaba emocionada por que él estaba teniendo un cambio de parecer.  Ellos  colocaron el pañuelo y después de un corto tiempo el se sanó por completo. 

Como resultado, el doctor después se convirtió a cristiano y estaba muy emocionado por ello.  Él daba su testimonio a toda persona que le escuchaba, por toda la ciudad de Hermosillo, México. 

Podría contarles muchas historias semejantes a esta, en donde mandamos pañuelos ungidos a enfermos, como lo hacia Pablo en Efeso.  El siguiente capítulo pondrá en claro que esto no es un tipo de magia, sino más bien lo que en la Biblia se llama “LA UNCION”. 

 

Capitulo 6

Unjido Para Sanar

 

Impartiendo la Uncion de Una Persona a Otra

“Ahora, Josué, hijo de Nun estaba lleno del espíritu de sabiduría porque Moisés le había impuesto manos sobre él.” 

Es importante notar que la única razón por la cual Josué estaba lleno de sabiduría era “porque Moisés le había impuesto manos”.  Esto es lo que conocemos como impartir.  Pablo menciona esto cuando escribe a los Corintios: “porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis fortalecidos”.

 

Una Fuerte Unción Sobre Eliseo

“Aconteció que estaban unos sepultando a un hombre cuando súbitamente vieron una banda armada; entonces arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo. Pero tan pronto tocó el muerto los huesos de Eliseo, revivió y se puso en pie.”  (II Reyes 13:21)

Es importante estudiar el pasaje donde viene la descripción de este hombre, él recibió una unción inusual.  Se encuentra en II Reyes capitulo 2.

Aconteció que cuando Jehová iba a alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal. Y Elías dijo a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. ¡Vive Jehová y vive tu alma, que no te dejaré!, le dijo Eliseo. Descendieron, pues, a Bet-el. Salieron al encuentro de Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el y le dijeron: ¿Sabes que Jehová va a arrebatarte hoy a tu señor? Sí, lo sé; pero callad, respondió él. 

Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. ¡Vive Jehová y vive tu alma, que no te dejaré!, le respondió Eliseo. Siguieron, pues, a Jericó. Se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: ¿Sabes que Jehová va a arrebatarte hoy a tu señor? Sí, lo sé; pero callad, respondió él. Luego Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán.  ¡Vive Jehová y vive tu alma, que no te dejaré!, le respondió Eliseo. Y se fueron los dos. Pero llegaron cincuenta hombres de los hijos de los profetas y se pararon enfrente, a lo lejos, mientras ellos dos se detenían junto al Jordán. Tomó entonces Elías su manto, lo dobló y golpeó las aguas, las que se apartaron a uno y a otro lado, y ambos pasaron por lo seco. En cuanto pasaron, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea arrebatado de tu lado. Eliseo dijo: Te ruego que me dejes una doble porción de tu espíritu. 

Cosa difícil has pedido, le respondió Elías. Si me ves cuando sea separado de ti, te será concedido; pero si no, no. Aconteció que mientras ellos iban caminando y hablando, un carro de fuego, con caballos de fuego, los apartó a los dos, y Elías subió al cielo en un torbellino. Al ver esto, Eliseo clamó: “Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!”, nunca más lo vio. Entonces Eliseo tomó sus vestidos y los rasgó en dos partes. Alzó luego el manto que se le había caído a Elías, regresó y se paró a la orilla del Jordán. 

 

En el pasaje anterior podemos observar como la pasión y el fervor por el Señor que tenia Eliseo lo llevó a ser persistente en obtener “la doble porción del espíritu de Elías”.  Durante su vida el hizo el doble de milagros que los que Elías hizo, entonces podemos concluir que si recibió esa “doble porción” que buscó.  Esa es la unción. 

 

¿Quién Me Toco?

 

Marcos 5:24-34, “Jesús fue, pues, con él, y lo seguía una gran multitud, y lo apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía y de nada le había servido, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús se acercó por detrás entre la multitud y tocó su manto, porque decía: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva”. Inmediatamente la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, preguntó: ‘¿Quién ha tocado mis vestidos?’ Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ Pero él miraba alrededor para ver quién lo había hecho.  Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él y le dijo toda la verdad. Él le dijo: ‘Hija, tu fe te ha salvado.’ Vete en paz y queda sana de tu enfermedad.” 

Cuando la mujer enferma toco el manto de Jesús, ella sintió algo y Jesús sintió algo.  Jesús sintió poder saliendo de El, y la mujer sintió poder entrando en ella y ese poder le sanó.  ¡Esa es la unción!  ¡La unción es una sustancia tangible!  ¡Es algo!  No es solo un concepto, o un pensamiento, o un principio.  Es poder de sanidad que se transmite de una persona a otra. 

Manos Ungidas Sanan al Enfermo

 Marcos 16:15-18, “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado. Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”

Esa misma sustancia que salio de Jesús y entró en la mujer con el flujo de sangre reside en cada creyente lleno del Espíritu Santo.  ¡Cuándo imponemos manos sobre los enfermos, ese poder sale de nosotros para entrar en ellos y echa fuera demonios, enfermedades y malestares, todo en el nombre de Jesús!  “En el nombre de Jesús”, significa “en lugar de Jesús”, o “en vez de Jesús”, o “por Su autoridad”.  Somos “embajadores de Cristo”.  Esto significa que nosotros llevamos Su nombre y Su autoridad.  Nosotros somos representantes de Jesús con toda Su autoridad y todo Su poder.  Es decir “re-presentamos” o volvemos a presentar a Jesús de nuevo a este mundo necesitado. 

¡La Sanidad es Impartida Al Tocar Al Ungido!

“Toda la gente procuraba tocarle a Jesus, porque poder salía de él y sanaba a todos.” (Lucas 6) 

¡Ese poder de sanidad se llama la unción!  Nosotros recibimos esa misma unción cuando recibimos el bautismo del Espíritu Santo.

 

Capitulo 7

Como Recibir La Uncion Para Sanar

 

Para aquellos que todavía no han recibido el Bautismo del Espíritu Santo, la siguiente es una explicación breve de cómo recibirlo por fe.  El Bautismo del Espíritu Santo es una experiencia en la cual el Espíritu Santo, quien ya mora en el creyente, desciende sobre él para ungirlo y darle poder para que pueda servir en lo sobrenatural.  El bautismo es administrado por Jesús y se recibe por medio de la fe.  Es el mismo evento que transformó a los discípulos en el día de Pentecostés.  

 

Las manifestaciones de los dones del Espíritu en el creyente se manifiestan después del bautismo, y son dadas con el propósito de exaltar a Jesús Cristo mediante la vida y el servicio del creyente.

 

Para poder recibir el Bautismo del Espíritu Santo es importante entender lo siguiente: 

 

Primero: Ha sido prometido a cada creyente. 

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llame”. (Hechos 2:39).  En el contexto de este versículo podemos entender claramente que esta promesa hace referencia al Bautismo del Espíritu.

 

Segundo: Es un regalo. 

No tenemos que rogar para recibirlo.  No podemos trabajar para ganarlo.  No nos podemos hacernos buenos y limpios para recibirlo.  Lo debemos recibir como cuando recibimos cualquier otro regalo.  ¡Simplemente lo tomamos por fe, y le agradecemos a Dios por este don tan precioso!  

 

Tercero: Es administrado por Jesús. 

Respondió Juan, diciendo a todos: “Yo a la verdad os bautizo en agua, pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.

 

La iglesia bautiza en agua a todos los que reciben a Jesús. (Mateo 28:19-20)  El Espíritu Santo bautiza dentro del Cuerpo de Cristo a todos los que reciben a Jesús.  (1 Corintios 12:13)  Y Jesús bautiza con el Espíritu Santo y fuego a todo aquel que se lo pide por fe, creyendo.  (Lucas 3:16) 

 

En Hechos 1:4,5 Jesús enfatiza la importancia de ser bautizados en el Espíritu Santo: “Y estando juntos, les ordenó: No salgáis de Jerusalén, sino esperad la promesa del Padre, la cual oísteis de mí,   5 porque Juan ciertamente bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”.  Diez días después, todos recibieron el cumplimiento de esa promesa. 

Hechos 2:1 Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos. 2 De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran.” 

    

El Espíritu Santo viene a morar en nosotros en el momento que recibimos a Jesús como nuestro Salvador.  Pero la llenura del Espíritu Santo es diferente a la morada del Espiritu.  Jesús tuvo la morada del Espíritu Santo desde el día que nació.  Él fue engendrado del Espíritu Santo en el vientre de María, pero no fue llenado del Espíritu hasta que fue bautizado por Juan en el río Jordán a la edad de treinta años:         “Además, Juan testificó, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y que permaneció sobre él. 33 Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo".

 

El Espíritu de Dios en mi me hace un Cristiano.  El Espíritu de Dios sobre mí, me hace un cristiano poderoso.  Jesús tenía al Espíritu Santo dentro de Él desde su nacimiento, y después fue llenado del Espíritu Santo a la edad de treinta años, cuando descendió el Espíritu Santo sobre Él.  Jesús no realizó ni un solo milagro en su ministerio, sino hasta que descendió el Espíritu Santo sobre Él cuando fue bautizado en el río Jordán.  Así como sucedió con Jesús, así también es con nosotros.  El bautismo del Espíritu Santo nos da entrada al ámbito de los milagros a través de los dones del Espíritu.  Todos los milagros que Jesús hizo ocurrieron al ejercer los dones del Espíritu.  El no vivió ni ministró como Dios siendo hombre.  Él vivió y ministro como hombre, nacido de una mujer, nacido del Espíritu y llenado del Espíritu.  Por eso, El espera que nosotros vivamos y ministremos de la misma manera que El lo hizo... en el poder del Espíritu Santo, por medio del los dones del Espíritu. 

 

En Hechos capitulo ocho, los Samaritanos habían sido bautizados en agua después de haber creído en Jesús, y sin embargo no recibieron el bautizo en el Espíritu Santo hasta que Pedro y Juan impusieron manos sobre ellos y oraron para que el Espíritu descendiera sobre ellos con poder.  Recibir la salvación y recibir la llenura del Espíritu Santo no es lo mismo.  

 

Pablo recibió a Jesús en el camino a Damasco.  Tres veces en el libro de Los Hechos Pablo comparta su experiencia en el camino a Damasco como su experiencia de haberse convertido.  Sin embargo, no recibió el bautismo del Espíritu Santo hasta tres días después cuando Ananías le impuso manos diciendo:  “Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.”  Pablo recibió a Jesús en el camino a Damasco, y al hacerlo  recibió el regalo de la vida eterna.  Tres días después en la ciudad de Damasco, recibió el regalo del Espíritu Santo (esta expresión es sinónimo del bautismo del Espíritu Santo).  Ver Hechos 1:4.

 

Al leer Hechos 19:1-7 nos queda claro que los doce discípulos en Efeso todavía no habían recibido el Bautismo del Espíritu Santo,  aúnque eran creyentes y eran llamados “discípulos.” Si uno recibiera la plenitud del Espíritu Santo automáticamente cuando uno recibe a Jesús, entonces Pablo nunca hubiera hecho esa pregunta a estos doce creyentes.  Cuando Pablo descubrio que no habían recibido el bautismo en el Espíritu Santo, primero los bautiza en agua en el nombre de Jesús y  después les ministró el bautismo del Espíritu Santo. La  palabra dice, “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban”.  (Hechos 19:6)  Este es otro ejemplo claro de la diferencia entre recibir a Jesús como Salvador y recibir el Bautismo del Espíritu Santo. 

 

Cuarto: La voluntad de Dios es que tú lo recibas por fe ahora. 

 

Sabemos que la voluntad de Dios es que nosotros seamos llenos del Espíritu Santo, ya que Él nos ordena ser llenos: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”.  Cuando oramos para recibir el Bautismo del Espíritu Santo, sabemos que estamos orando de acuerdo a la voluntad de Dios.  Por eso, sabemos que Dios nos escucha y nos contesta nuestra oración.  Así que pide, creyendo que lo vas a recibir en el momento que lo pides.  

 

Medita 1 Juan 5: 14-15: “Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.  Después de orar, comienza a darle gracias porque te escuchó y porque ya recibiste el bautismo del Espíritu Santo. ¡Recíbelo por fe! No es suficiente solo orar por el Bautismo en el Espíritu.  Algunos oran por años como yo y no lo reciben porque no se lo apropian por fe y no le dan gracias a Dios por el.

 

Ora la siguiente oración con sinceridad en tu corazón y recíbela por fe ahora mismo:….”Jesús, te reconozco como mi Señor y Salvador.  Te doy gracias que Tú moriste en la cruz para pagar por todos mis pecados.  Ahora, te pido que me llenes con el Espíritu Santo. Gracias porque has escuchado mi oración y porque ahora mismo me estas llenando con el Espíritu Santo.  Lo recibo por fe ahora mismo.  Gracias Jesús.  Amén.”

 

No busques tener una experiencia emocional.  La Biblia nos dice: “Los justos vivirán por fe”. (Hebreos 10:38) Dios quiere que lo recibas por fe.  Las emociones, o los sentimientos vendrán, pero deja todo eso en las manos de Dios.  Si tú haces tu parte, El hará su parte.  Los sentimientos y emociones son agradables y buenos, pero obramos mal cuando buscamos crear una experiencia emocional nosotros mismos. Dios te dará experiencias extraordinarias, pero deja que El té las de.  Tu parte es confiar en la Palabra de Dios. 

 

Y ahora, como expresión de tu fe de que Dios te ha escuchado y contestado tu oración, comienza a adorar al Señor, pero no en tu propia lengua. La experiencia de los apóstoles en el día de Pentecostés también puede ser tuya.  Simplemente abre tu boca y comienza a adorar a Dios y confía que te va a dar un lenguaje nuevo y desconocido, un lenguaje del Espíritu el cual es perfecto para adorar a Dios.  Yo te animo a que hagas esto por varias razones: Estás ofreciendo una adoración a Dios perfecta en el Espíritu.  Estás colaborando con Dios en un milagro.  Al comenzar a hablar, el Espíritu te dará las palabras. (Hechos 2:4)  Será un medio de edificación personal para ti porque es una lengua con que puedes orar dia y noche. 

 

El Bautismo del Espíritu Santo traerá muchos cambios a tu vida: Jesús será más real y personal para ti.  Tendrás un deseo más ardiente de leer la Palabra de Dios.  Sentirás que tu amor hacia otros fluye más abundantemente a través de tu vida.  Comenzaras a experimentar milagros.  Comenzaras a ministrar a otros en el poder del Espíritu Santo.  Tendrás un poder nuevo al testificar a otros de Jesús.  Comenzaras a ser usado por Dios por medio de los dones espirituales.  (Leer 1 Corintios 12 y Romanos 12)

 

En el idioma original Efesios 5:18 dice:…“Sigue siendo llenado del Espíritu Santo.”    Que no sea solo una sola experiencia.  Recibe una llenura fresca del Espíritu a diario. 

 

Capítulo 8

Tu Fe Te Sanara

 

El propósito de esta sección de este libro es traer sanidad a los que lo leen . . .  mientras lo están leyendo.  Hay diferentes maneras de cómo  la fe llega para que recibamos sanidad.  ¡Una de las maneras más poderosa es pronunciando las promesas de Dios en cuanto a la sanidad física en voz audible!  

 

La sanidad puede venir por medio de la medicina, cirugía, terapia, remedios caseros, tomando la santa cena con entendimiento discerniendo el cuerpo de Cristo, el ayuno y de otras maneras.  Sin importar como te llegue la sanidad, dele la gloria a Dios, porque él es Dios de lo natural así como de lo sobrenatural.  Él es Dios de la sanidad milagrosa y es Dios de la sanidad natural.  Todo don bueno y perfecto viene de la mano de nuestro Padre celestial.  Él hasta diseñó nuestros cuerpos para sanarse a si mismo, y así será en la mayoría de los casos, cuando hay un cuidado y mantenimiento adecuado. 

 

A través de las páginas del Nuevo Testamento, Jesús les habla a sus discípulos acerca de la fe de ellos, usando palabras como “tu fe”, “su fe”, o “la fe de ellos”.  En ocasiones preguntó, “¿Dónde esta tu fe?”, o “¿Como es que no tienes fe?”, o “Tu fe te ha sanado.”

 

Jesús también habló de “poquita fe”, “mucha fe”, y “gran fe.” En la segunda carta de Pablo a los creyentes de Tesalónica les dice, “Su fe está creciendo extraordinariamente”. Los siguientes son algunos de los pasajes que hacen mención a la importancia de fortalecer nuestra fe: 

 

Al centurión que vino a pedirle a Jesús ayuda para su sirviente, Jesús le dijo: “Yo iré y lo sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará.”   Cuando Jesús oyó esto, se quedo asombrado y les dijo a los que le seguían, “De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.”  (Mateo: 8: 5-13) Noten que la fe que impacto a Jesús mas que todas era la fe que dice, “. . . solamente di la palabra.”

 

A la mujer Cananea que vino a Él pidiendo sanidad para su hija atormentada, después de que ella persistió, y a pesar de haber sido rechazada varias veces, Jesús le dijo: “Mujer, tu tienes gran fe.  Tu petición te ha sido otorgada.”  Su hija sanó desde ese mismo momento.  (Mateo 15: 21-28) 

 

Cuatro hombres trajeron a su amigo enfermo a la casa donde Jesús estaba ministrando sanidad a los que estaban reunidos ahí.  Cuando Jesús vio la fe de ellos habló palabra de sanidad al hombre enfermo, diciendo, “Levanta tu cama y camina.”  (Marcos 2: 5-11)  Fue la fe de los cuatro amigos que trajo’ sanidad a su amigo. 

 

Otra prueba de que tu fe te sanará se encuentra en Mateo 9: 20-22, “En esto, una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto, porque se decía a sí misma: “Con solo tocar su manto, seré salva”. Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado.” ¡En este caso esta mujer hablo la palabra de fe! Y después de declarar su fe anadio el acto de fe y toco la ropa de Jesús. 

 

Bartimeo el ciego, clamó a Jesús mientras pasaba, “Jesús, hijo de David, ten misericordia de mi.”   Muchos le dijeron que se callara, pero el clamó aún más, “Hijo de David, ten misericordia de mi.”  Jesús se detuvo y dijo: “díganle que venga” así que sus discípulos llamaron al ciego diciéndole, “Levántate, El te llama.” El ciego arrojó su manto y se llegó a Jesús quien le dijo: “¿Qué quieres que te haga?” El ciego le dijo: “Maestro, que recobre la vista.” Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado.”  Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino. (Marcos 10: 46-52).

 

En la carta escrita por Judas, somos exhortados a edificar nuestra fe nosotros mismos por medio de la oración hecha con nuestra lengua angelical. “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo.”  (Judas 1: 20)  De acuerdo con este verso, tenemos una responsabilidad dada por Dios de edificar nuestra fe.  El propósito de este libro es ayudarte a cumplir con esa exhortación.  A medida que lees estas páginas, tu fe en la sanidad divina va a crecer y aumentar. 

 

Mi fe es algo que se convierte en mi posesión propia.  Es mía.  Es un regalo de Dios, pero me pertenece a mí y por lo tanto yo soy el responsable de vigilarla y tener cuidado de ella. 

 

Las verdades espirituales en este libro incrementaran tu fe en la sanidad al punto de que vas a poder recibir tu sanidad por medio de la fe.  Léelo con la plena convicción de que lo que estas leyendo va  a incrementar tu fe, y tu fe va a traer como resultado tu sanidad. 

 

En Hebreos 11:1, leemos “La fe es la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve”.  Si lo podemos ver no podemos ejercer nuestra fe, porque la fe se mueve en el ámbito de las cosas que aun no se ven.”  Tú puedes recibir tu sanidad por medio de la fe. ANTES no DESPUÉS de ver o sentir los cambios  dentro de tu cuerpo.  

 

En Marcos 11: 22-24 Jesús dice: “Tengan fe en Dios. Yo les digo la verdad, si alguno dice a este monte, Quítate y arrójate en el mar", y no duda en su corazón, sino que cree que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” 

 

La fe que hace que sucedan las cosas nos llega a través del oír, o de leer, o de declarar las promesas de Dios.  A medida que lees este libro, te darás cuenta que tu fe se va incrementando.  A medida que continúas alimentando tu fe mediante las promesas de Dios en cuanto a la sanidad divina, el milagro de la sanidad te llegará. 

 

Por muchos años yo luche’ por sentirme salvo y no sentía nada.  Pero cuando recibí por fe el perdón de Dios, entonces llegó a mi una paz y una certeza de que realmente era un Cristiano nacido de nuevo.  Ese era el sentimiento que había estado esperando. 

 

Un tiempo después, comencé otra lucha que duro por más de cinco años.  Ayuné, oré, agonicé, leí libros, fui a reuniones, oraron por mi, todo sin ningún resultado. Estaba buscando experimentar el bautismo del Espíritu así como había buscado la salvación, de manera equivocada.  No podía creer que había sido bautizado porque no sentía nada.  Pensé que eso sería solo una presunción.  Un día estaba leyendo un libro de cómo recibir la llenura del Espíritu.  El autor hizo un simple comentario que trajo’ la luz a mi oscuridad.  El dijo, “Así como recibiste el perdón de tus pecados como regalo de las manos de un Salvador que murió, POR FE, también puedes recibir la bendición completa del Pentecostés de las manos de un Salvador que vive, POR FE.”  El dijo:..“Mi arma de batalla es Gálatas 3:14, “Que podamos recibir la promesa del Espíritu por medio de la fe.” 

 

Cuando leí ese pequeño párrafo, una luz se encendió en mi espíritu.  Me dije:..“Ahora sé como puedo recibir el bautismo del Espíritu Santo.  Lo puedo recibir por medio de fe, tal y como recibí mi salvación por fe.  No tengo que esperar hasta que sienta algo o escuche algo, o que me estremezca, o que hable en lenguas. 

 

Ese mismo día deje de rogarle a Dios que me llenara con el Espíritu y RECIBI esa bendición, POR FE.  Le dije, “Gracias Jesús.  YA lo recibí.” 

 

No sentí nada, pero POR FE yo sabía que lo había recibido y eso me bastó.  Dos o tres días después, comencé a experimentar milagros en mi vida.  Y hablé en lenguas por primera vez en mi vida.  He hablado en lenguas casi todos los días desde entonces.  La experiencia del bautizo en el Espíritu Santo ha seguido creciendo desde ese día hace más de cincuenta años.  Aprendí un secreto; primero fe, luego el sentimiento.  Primero viene la fe.... los sentimientos vienen después.  Desde entonces, he aprendido que puedes tener fe y sentimientos al mismo tiempo, siempre y cuando las mantengas en el orden correcto. 

 

La lucha más grande ha sido aprender a aplicar las mismas leyes de la fe en el área de la sanidad física.  ¿Cómo podía clamar que estaba sano si los síntomas dolorosos persistían?  ¿Acaso no es hipocresía decir, “Por Sus llagas soy sano” como si ya fuese sano, cuando no ha habido cambio en mi condición física?  La verdad es que estamos parados sobre una verdad bíblica muy sólida al afirmar esto. De Abraham se dijo: “Contra toda esperanza, Abraham con esperanza creyó y se convirtió en el padre de muchas naciones.”  En el mismo pasaje leemos, “Dios da vida al muerto y llama a lo que no es como si fuera.”  (Romanos 4:16-21)

 

He estudiado la Palabra de Dios por más de cincuenta años y he leído los hechos de hombres y mujeres de Dios que han sido utilizados por Él para sanar a multitudes.  Puedo decir que tengo una base bíblica sólida al creer que soy sano así como creo que soy salvo.  Y, que soy salvo solo por medio de la fe, y también puedo ser sano solo por medio de la fe.  Esta fe es sencillamente saber y entender que la voluntad de Dios es salvarme y tambien sanarme. 

 

¿Quiere Dios salvar a todos?  De esto no existe ninguna duda en mi corazón.  Juan 3:16 nos dice: “todo aquel que en el cree no se pierda mas tenga vida eterna.”  La palabra “todo” es una promesa universal.  Hay varios versículos muy específicos que muestran claramente que Dios promete sanidad a todos los que creen así como promete salvación a TODOS los que creen. 

 

En la luz de esta consideración, fijense en las siguientes palabras, “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor.  15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados”  (Santiago 5:14-15)  La palabra “alguno” significa todos están invitados para recibir sanidad, así como la palabra “todos” en Juan 3:16 invita a todos a creer en Jesús para ser salvos.

 

En el libro de Números, capitulo 21, el pueblo de Israel estaba siendo mordido por serpientes venenosas.  “El Señor dijo a Moisés, ‘haz una serpiente y colócala sobre un asta, cualquiera que sea mordido y la mire, vivirá.”  Entonces Moisés hizo una serpiente de bronce conforme a las instrucciones que Dios le habia dado y la colocó en un asta.  Cuando alguien era mordido por una serpiente y miraba a la serpiente de bronce, vivía.”  Noten la palabra “alguien”.  Es una palabra que incluye a “todos” como la palabra “todo” en Juan 3:16.  La voluntad de Dios es sanar a todos los que vienen a Él para ser sanados. 

 

Meditemos en Marcos 16: 15-18. Jesús envía a los creyentes a compartir las buenas nuevas a todo el mundo diciéndoles:…“Estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre… pondrán manos sobre los enfermos y estos sanarán.” Dado que el Evangelio es para TODOS, entonces el poner manos sobre los enfermos es también para TODOS. La voluntad de Dios es salvar a todos los perdidos, así como también es sanar a todos los enfermos.

 

Si tu estas sufriendo bajo el poder de alguna enfermedad, yo tengo buenas nuevas para ti! Jesús ha sufrido tu enfermedad y ha llevado tu enfermedad para que tú ya no tengas que llevarla. ¿Deseas recibirlo a Jesus como tu sanador, POR FE? Toma tu sanidad por fe poniendo tu nombre en cualquiera de los versículos ya mencionados que nos dicen que nuestros pecados han sido perdonados y que nuestras enfermedades han sido sanadas. Tu sanidad llegará a ti en la medida en que te mantengas firme en tu confesión de fe hasta que veas que el monte se arroja al mar. Dios nos ha dado promesas pero nosotros tenemos que apropiarlas por fe. ¡HAY UN MILAGRO EN TU BOCA! Sigue declarándolo hasta que el monte caiga en el mar! Comienza hoy declarando con voz audible y fuerte la siguiente afirmación de fe para sanidad:

 

“En el nombre de Jesucristo de Nazaret, El Hijo de Dios, yo declaro, por la Palabra de Dios,  que soy libre,  que soy sanado y que Satanás no puede poner enfermedades o dolencias en mí porque Jesús cargo mis enfermedades en Su cuerpo y yo no tengo por que llevarlas nunca más. Soy libre porque la proclamación de libertad hecha por Jesús me ha hecho libre.”

 

 “Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos curados” Isaías 53: 5 

 

“El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias” Mateo 8: 17 

 

La Sanidad de Una Maestra

Una de los más poderosos testimonios que he leído con relación a sanidad sobrenatural a través de la fe, es el de Marilyn Ludof que fue publicado en “Guideposts Magazine” en Abril de 1988. Lo siguiente es su historia en sus propias palabras:

 

“Desperté con el mismo terrible dolor de cabeza que tenía cuando me había acostado y luché para llegar al cuarto de baño. Agarré con fuerza el lavabo y con temor levante’ mi pesada cabeza para verme en el espejo. La cara reflejada en el espejo fue una irritada mascara roja de pequeños abscesos y grandes llagas como las producidas por el acné. Cientos de ellos. Todo ello cubría mi cara como la plaga sufrida por los Egipcios mencionada en la Biblia.

 

Los interminables dolores de cabeza junto con la condición de mi piel formaban parte de la misteriosa condición con la que había vivido por 12 largos e insoportables años. Aquí estaba yo, una mujer de mediana edad con dos hijos adolescentes y mi esposo y apenas podía levantar mi cabeza y mirarme en el espejo.

 

Lágrimas llenaban mis ojos cuando trataba de recordar como era mi tez blanca que siempre tuve. Mis manos se crisparon tratando de clavarse en mi cara para aliviar mi comezón.

 

Ya había intentado todo, dietas especiales, jabón de avena, aceite para bebé, vitaminas y suficientes cremas y ungüentos como para llenar una pequeña farmacia. Y la larga fila de doctores por los cuales pasé llegó a parecer un fallido desfile de esperanza. La erupción cada día era peor y mi cara se inflamaba, y al menor estimulo la comezón y la coloración roja aparecían. 

 

Repentinamente el dolor detrás de mis ojos se incrementó. Busqué el frasco de la medicina y rápidamente ingerí un par de pastillas. Tomaba un máximo de ocho pastillas al día. Pero esas pastillas solo eran para prevenir lo peor de todo que era cuando el dolor llegaba a mi nuca y me hacía que fuera imposible pensar con claridad. 

 

Me sentía consumida por la desesperación, por los muchos años de sufrir esta extraña aflicción. Había orado muchas veces para que desapareciera. ¡¿ Dios,.. por qué no me ayudas?! 

 

Refresqué un poco mis ojos y me vestí para ir al trabajo. Me dolía tanto la cabeza que con dificultad me peiné. Pensaba mejor en regresar a la cama. Pero, claro, eso no podía ser. Me gustaba mucho mi trabajo como maestra del tercer grado. Debía continuar adelante.

 

Tan pronto como ingresé a la escuela esa mañana una niñita se paró frente a mí con sus ojos agrandados por la sorpresa y dijo “¿Por qué está así tu cara?”. Levante’ mis manos hasta mis mejillas y traté de explicar, quedé callada, no tenía respuesta.

 

Poco después alguien me recomendó un dermatólogo. Ya había consultado a una media docena de especialistas pero hice la cita lista para probar lo que fuera. Me sentía abrumada después de ser examinada y sometida a una larga serie de pruebas sobre alergias.

“Bueno, quizá tenemos una respuesta” dijo el doctor. “Parece que eres alérgica a ti misma”.

 

Le contesté con incredulidad. “Debe estar bromeando”

 

“Se que parece extraño, pero las pruebas alérgicas muestran que tú eres alérgica a tus propias bacterias.” Mi esperanza voló como hoja  en el Otoño. Alérgica a mi misma. ¿Cómo puedo escapar de esto?

 

“Prepararemos un suero especial utilizando tu propia saliva” dijo el doctor, “y te enseñaremos como inyectártelo”.

 

Así comenzaron los siguientes tres años en los cuales me inyectaba yo misma. Los dolores de cabeza ya no eran tan severos y la erupción y el enrojecimiento tuvieron un alivio parcial.

 

El doctor hizo todo lo que pudo, prescribiendo medicinas, cremas y consultando con otros especialistas. Sin embargo la siempre presente plaga persistía haciéndome sufrir y avergonzándome.

 

Por lo tanto, seguí mi antiguo patrón de conducta y encontré otro doctor. En esta ocasión un afamado alergista. Más pruebas. Más dinero. Él decidió que yo era alérgica a una larga lista de cosas y me puso a dieta. Por un año sobreviví solo con chícharos, papas, zanahorias, lechuga y carne magra. Mi peso llegó a 46 kilos.

 

“Té estas consumiendo Mamá” Dijo mi hijo una mañana cuando empacaba mi almuerzo que era chícharo enlatado. Tenía razón. Algo desagradable me estaba sucediendo. A pesar de todo, los diarios dolores de cabeza persistían, y el humillante acné y la erupción se extendían por toda mi cara. “Esto no es vida” Pensaba con pesimismo a la vez que vendaba mi cabeza y me iba a trabajar.

 

Entonces, un domingo mientras batallaba para dar mi clase en la escuela dominical, me oí a mi misma diciendo “Dios es la respuesta”. Hice una pausa, el eco de mis palabras resonaba en mi cabeza. A medida que la clase continuaba esas palabras penetraron muy dentro de mí.

 

Al llegar a casa después de la Iglesia me tendí en el sofá con una tela caliente cubriendo mi frente. Fijé mi vista, a través de la ventana, en los silenciosos árboles. Las palabras que había pronunciado esa mañana me llamaban la atención. Soy cristiana, pensaba, le digo a otras personas que Dios es la respuesta, que ellos pueden encontrar plenitud en El. Sin embargo yo había sido prisionera de esa condición por cerca de dieciséis años.

 

Repentinamente la antigua y familiar historia de la mujer en Marcos 5:25-34 se fijo’ en mi mente. La mujer que tocó el borde del manto de Jesús y que fue sanada. Yo era mucho como ella. Yo, también, había sufrido mi condición por muchos años, acudí a muchos médicos, gaste casi todo lo que tenía y no mejoraba sino que empeoraba. La diferencia era que la mujer en Marcos finalmente acudió a Jesús con fe y fue sanada.

 

¿Ocurrirán tales sanidades hoy en día? Pensaba. De ser así ¿podrá esta sanidad ser para mí? Ahí en el sofá, la idea de una real sanidad de parte de Dios punzaba a mi cabeza. Me parecía que era algo tan antiguo que no podría ser real. ¡Sí solo pudiera estar segura!

 

Los días pasaron y el invierno llegó. La increíble idea de la sanidad seguía en mi mente como un regalo navideño, yo jugaba con la envoltura temiendo abrirlo, teniendo miedo de que al abrirlo estuviera vacío….pero a la vez extrañamente incapaz de no hacerlo.

 

Entonces un domingo algo sucedió. Estaba en el sofá tratando de distraerme de mi dolor de cabeza mirando la televisión. En la pantalla apareció una bella joven mujer era Cheryl Prewitt, Miss América de 1980.

 

“Dios me sanó” dijo ella. “Me preparé para ser sanada y Dios me sanó”

 

Mi corazón comenzó a latir con un extraño entusiasmo. Ella me estaba hablando a mí!! No… ¡Dios era quien estaba hablándome!  El todavía sana a la gente el día de hoy.

 

“Vengan rápido”,  les dije a mi esposo y a mis hijos. Se apresuraron a llegar y les mostré la pantalla en donde la radiante joven hablaba. Lágrimas rodaron por mi cara. “Sí Dios pudo sanarla a ella, entonces puede sanarme a mí”, dije.

 

Finalmente, después de dieciséis años de intentarlo todo, Yo estaba lista. Una vez más recordé la historia bíblica. ¿Qué fue lo que Jesús le dijo a la mujer después de que ella había tocado con sus dedos el borde del manto? “Tu fe te ha sanado”. ¿Qué fue lo que Cheryl Prewitt dijo? “Me preparé para ser sanada”.

 

FE, esa era la clave. Era lo que no había considerado antes. Mí fe había crecido débilmente, como músculos sin ejercitar. Yo sabía intelectualmente que Dios es poderoso y que podía sanar. Pero ¿cómo lograr que lo que sabía en mi mente llegara a mi corazón? Tenía que creerlo, tal y como creía que el sol aparecería por la mañana siguiente.

 

El primer día de Mayo comencé a prepararme para mi sanidad así como un atleta se prepara para las olimpiadas. Me senté en la mecedora de la cocina con hojas de papel y mi Biblia. Busqué en la concordancia “Sanidad, salud y fe”  Saqué los versículos, los repasaba y los transcribí palabra por palabra. Me tomó un par de días pero finalmente recopilé la lista de 36 pasajes de la Escritura con los que integré el manual para mi fe.

 

Al día siguiente puse mis papeles en mi bolsa. Mientras manejaba hacia mi trabajo los saqué y los puse en el asiento. En el primer alto del semáforo me fijé en el Salmo 103: 2-3 “Bendice alma mía al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios….Él es quien sana todas tus enfermedades”. Lo repetí como un susurro. Cerré mis ojos, y lo repetí y repetí para que llegara hasta lo más profundo de mí ser. En la siguiente señal de Alto, mis ojos se fijaron en “Sáname oh Jehová y seré sano” (Jeremías 17:14) Lo repetía una y otra vez.

 

Todo el día lo estuve haciendo, en el auto, caminado a solas por los pasillos de la escuela, sentada en el patio en el recreo. No desperdicié ni un momento; al terminar el día mis papeles con los versículos estaban gastados por el uso.

 

En los días siguientes lo hice como una rutina constante. Los papeles no se apartaban de mí, eran como mi sombra. Y por un proceso inexplicable los 36 pasajes de la Escritura lentamente fueron depositándose en lo más profundo de mi ser con raíces de credulidad. Yo estaba comenzando a creer –verdaderamente a creer- que podía ser sanada. Podía casi sentir que mi fe se incrementaba, que  maduraba y que se fortalecía.

 

Marqué con un círculo el 12 de Julio en el calendario de mi cocina. “Señor, este es el día que te pido sea para que reciba  mi completa sanidad”. Así lo dije.

 

Además le agregué otra acción. Comencé a visualizar la piel de mi cara con el color y la suavidad como si fuera de un bebe recién nacido. Eso lo grabé en mi mente día y noche. Esta acción fue muy interesante porque el espejo me decía todo lo contrario. El espejo está equivocado, me decía a mí misma. Pronto reflejará la imagen que me he forjado.

 

Más tarde en esa primavera pase’ con prisa frente a un espejo en la escuela. Inmediatamente me detuve, regrese’ y me puse frente al espejo. Recorrí con mis dedos mi cara. ¿Era mi imaginación o era que la erupción y lo rojizo estaban disminuyendo? Y mi dolor de cabeza. ¿No estaba sintiéndome mejor? ¡Oh Señor! Grité. “Tú me estás sanando”.

 

El 12 de Julio apareció cálido y brillante a través de la ventana de la recamara. Caminé de puntitas hacia el espejo del baño, respiré profundamente y miré hacia él. La erupción todavía aparecía en la parte baja de mi cara y sentía un débil dolor de cabeza atrás de mis ojos. No voy a ceder, pensé. Con una súbita explosión de fe dije, “Bueno Señor, hoy es el día! Y sé lo que sucederá”.

 

Cuando el sol se ocultaba con un resplandor anaranjado volví a mirarme en el espejo de nuevo. De nuevo me asombré al ver la imagen, lágrimas brillaron en mi cara. ¡Una cara completamente limpia y suave! Era la cara que yo había imaginado. El dolor de cabeza que sentía en la mañana también había desaparecido. Dios y la fe lo habían hecho por completo. 

 

Hace más de un año que no he experimentado un solo dolor de cabeza y mi piel permanece limpia y clara. Abandoné toda clase de viejos ungüentos, medicinas, inyecciones antialérgicas y dietas. Lo único que he conservado son los papeles maltratados que contienen los poderosos versículos que vivificaron mi fe. Hay algo importante que he aprendido: Así como es importante tonificar los músculos de nuestro cuerpo, es más importante conservar fuertes y activos los “músculos de la fe”. Porque estos son los que hacen mover la energía espiritual, la que mueve las montañas de nuestras vidas. Aun una montaña como la mía, que estuvo sobre mí durante dieciséis años.

 

Hace algunas semanas, durante una reunión, una mujer a quien no conocía, toco mi hombro y me dijo “La piel de tu cara es muy bella” yo le contesté “Oh, gracias” se lo dije con una gran sonrisa. Una gran sonrisa de la que estoy segura nadie entendió…. Excepto Dios y Yo.

 

La Sanidad de Un Soldado Britanico

Este joven soldado británico fue educado el Eton College y en el Kings College de Cambridge, Inglaterra, donde años más tarde dirigió un grupo de estudiantes de Filosofía Antigua y Moderna. Después de ser sanado él llegó a ser un maestro de Biblia Internacional y Profeta a las naciones.

 

Mientras servía en el Norte de África durante la Segunda Guerra Mundial, el experimentó un encuentro con Jesucristo que cambió su vida. Desde entonces dedicó su vida al estudio y enseñanza de la Biblia. Muchos años después leí su testimonio acerca de cómo él fue sanado de una enfermedad considerada incurable, lo hizo escudriñando la Biblia y señalando cada pasaje que tenía algo que ver con sanidad y luego fielmente fue impregnándose de esas promesas día a día. A través de este sencillo método él experimentó un milagro de  sanidad. Su nombre es Derek Prince. El ha ministrado a multitudes en todos los continentes. La siguiente cita de Derek Prince es de su libro THE FOUNDATION SERIES, en el volumen uno Capitulo 5.:

 

La Palabra de Díos opera de diversas y maravillosas maneras que proveen no solamente salud espiritual para el alma, sino también salud física y fortaleza para el cuerpo. La verdad sobre la sanidad física a través de la Palabra de Díos esta’ plasmada en Proverbios 4:20-22 en donde Dios dice:

 

“Hijo mío, está atento a mis palabras

Inclina tu oído a mis razones

No se aparten de tus ojos

Guárdalas en medio de tu corazón

Porque son vida a los que las hallan

Y medicina a todo su cuerpo”

 

¿Qué promesa de sanidad física puede ser más completa que esa?....sanidad para todo tu cuerpo. En las notas al margen de la versión Reina Valera de la Biblia, el significado alterno para “salud” es “medicina”. La misma palabra en Hebreo incluye ambos significados.

 

Considerando lo declarado en Proverbios 4: 20-22 que señala que la Palabra de Díos es medicina para toda nuestra carne, podemos con toda certeza llamar a esos tres versículos “El gran frasco de medicina de Díos” esos versos contienen una medicina que nunca ha sido formulada en la tierra, una medicina que garantiza curar todas las enfermedades.

 

Sin embargo, debemos tener presente que, en el ámbito humano, cuando un médico receta una medicina, normalmente se asegura que las instrucciones para tomarla estén claramente especificadas, y además queda implícito que no puede esperarse sanidad a menos que el paciente siga fielmente las instrucciones y se la tome. Lo mismo es verdad para la “medicina” recetada por Díos en Proverbios. Las instrucciones están en el frasco y no hay garantía de sanidad cuando no se siguen las instrucciones.

 

¿Cuáles son esas instrucciones?  Son las cuatro siguientes:

1.- Pon atención a mis palabras.

2.- Inclina tu oído.

3.- No permitas que se aparten de tus ojos.

4.- Guárdalas en el centro de tu corazón.

 

La medicina espiritual de Dios, por lo tanto, debe de recibirse con especial atención; a la vez que entra por la “puerta del oído” debe de entrar también por la “puerta de los ojos”. El centro interior de la personalidad humana, en el cual la avenida de la “puerta del oído” y la avenida de la “puerta de los ojos” coinciden, es llamado por la Escritura “el corazón”. Lo que está en nuestro corazón es lo que controla el curso completo de nuestra vida y de todo lo que experimentamos.

 

Sí nosotros recibimos la palabra de Díos con toda atención y cuidado, si permitimos que regularmente penetre a nuestro interior por las dos puertas, la del oído y la de los ojos de tal manera que llegue a ocupar y llenar el centro de nuestro “corazón”, entonces nos daremos cuenta de que es lo que Díos nos ha prometido y lo recibiremos: vida para nuestra alma y medicina para toda nuestra carne.

 

En caso de que lo mencionado acerca de la medicina de Díos te parezca una simple teoría de fantasía permíteme presentarte un breve testimonio personal. Cada una de las verdades relacionadas con el efecto sanador de la Palabra de Díos yo las he conocido y probado en mi propia vida con experiencias personales.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras trabajaba con los servicios médicos en el Norte de África, enfermé de la piel y de los nervios y, para la ciencia médica, dadas las condiciones y el clima, no había cura posible. Pasé más de un año en el hospital recibiendo toda clase de tratamientos disponibles. Por más de cuatro meses estuve totalmente confinado en cama. Luego, después de más de un año, y a petición mía, salí enfermo del hospital.

 

Decidí no solicitar medicinas ni tratamientos de ninguna clase, pero puse a prueba las promesas de Díos de Proverbios 4:20-22 para aplicarlas a mi propio caso. Tres veces al día me apartaba para estar con Díos y su Palabra, orando y pidiéndole a Díos que hiciera realidad la promesa de su Palabra en mi vida, que su Palabra fuera medicina para toda mi carne.

 

El clima, la dieta y todas las circunstancias externas eran desfavorables totalmente. Al mismo tiempo, muchos hombres saludables alrededor de mí estaban cayendo enfermos. Sin embargo, a través de la Palabra y solo con ella y sin ningún otro recurso, recibí en un corto tiempo una absoluta, completa y permanente sanidad.

 

Permítanme decirles que de ninguna manera estoy criticando o menospreciando a la ciencia médica. Yo estoy agradecido por todo lo bueno que la ciencia médica realiza. Yo mismo trabajé en los servicios médicos. Pero es de justicia decir lo siguiente: El poder de la ciencia médica es limitado; el poder de la Palabra de Díos es ilimitado. 

 

Más aún, hay muchos testimonios de cristianos de diferentes denominaciones que tienen testimonios como el mío. Recibí una carta de una dama Presbiteriana quien pidió dar una palabra de testimonio en una reunión en donde un número de personas enfermas esperaban oración. Mientras esta dama testificaba, y hablaba de las palabras de Proverbios 4:20-22 otra dama sentada al lado de ella, y que había sufrido de un terrible dolor en su cuello por que un disco de su columna se había comprimido, fue sanada instantánea y completamente y liberada del dolor sin haber orado por ella, simplemente a través de oír con fe la Palabra de Díos.

 

Más tarde, dediqué una semana, en mi programa de enseñanza bíblica a través de la  radio, al tema de “El frasco de medicina de Díos”. Una dama radioescucha que padecía de eczema crónica decidió “tomar” la medicina de acuerdo a las instrucciones. Tres meses después ella me escribió para decirme que por primera vez en 25 años su piel era libre por completo de la eczema. Las palabras del Salmo 107:20 siguen vigentes el día de hoy: “Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.”

 

El Muchacho Muribundo Cuya Sanidad Impacto al Mundo

Kenneth Hagin nació prematuramente. El doctor que atendió a su madre al examinar al niño anunció que ese niño no viviría. Atendió a la madre y salió de la casa. La abuela vio movimientos en el niño y cargo al pequeño Kenneth quien estaba luchando para respirar. Lo lavó y lo cobijó. Estaba tan pequeño que lo dormían en una caja de zapatos y era alimentado con un gotero. Lo alimentaron y cuidaron y le dieron vida y salud o al menos salud parcial. Sufrió de serias deficiencias incluso una del corazón. La ciencia médica le comunicó a la familia que probablemente no llegaría a la mayoría de edad.

 

La manera en que Kenneth Hagin recibió su sanidad, siendo un adolescente, es un testimonio para todo el mundo de la efectividad de la Palabra de Díos para fortalecer la fe que produce sanidad.

 

Mientras yacía en su “lecho de muerte” a la edad de 16 años paralizado de la cintura hacía abajo, él comenzó a leer la Biblia. Para él era muy difícil pues tenía muy mala visión y le era necesario tener la Biblia casi completamente sobre su cara para poder leer. A medida que leía los versículos de fe para la sanidad, su fe comenzó a crecer. Llegó el día cuando él supo que la fe sin las acciones correspondientes era una fe muerta que no produciría nada. Él supo lo que tenía que hacer. Él reunió toda la fuerza que pudo y alargando sus brazos tomó sus piernas sin vida y las movió hacia la orilla de la cama.

 

Después de una larga lucha, sus piernas estaban fuera de la orilla de la cama. Decía: “Mis pies golpearon el piso como si fueran dos piezas de madera”. Se jaló a si mismo hasta el extremo de su cama y se asió de los postes. Con todas sus fuerzas comenzó a tirar de la mitad de su cuerpo que estaba paralizado centímetro a centímetro.

 

 Al estar colgado con sus manos tratando de ponerse de pie, algo maravilloso sucedió. “Colgado como estaba, empecé a sentir una maravillosa sensación, como si alguien hubiera derramado sobre mi cabeza un recipiente de miel cálida y la misma fue deslizándose lentamente por todo mi cuerpo. Repentinamente comencé a sentir un severo dolor en mis piernas”, él dijo, “pero era el más delicioso dolor que jamás había experimentado en mi vida, porque yo sabía que la sensibilidad estaba regresando a mis piernas.”

 

La sanidad no fue instantánea ni completa, pero, desde ese divino momento, después de un período de meses, su salud fue totalmente restaurada.

 

El siguiente es su testimonio en sus propias palabras:

 

Yo era un joven bautista en el lecho de aflicción leyendo la Biblia Metodista de mi abuela, mientras más leía más me daba cuenta de que nunca había escuchado el Evangelio completo, solo parte de el. Cuanto más leía la Palabra más me daba cuenta de que yo no tenía que morir. Cuanto más la leía me daba cuenta de que podría ser sanado. Yo pensaba que Díos podría sanarme cuando Él quisiera, lo cual era un insulto mayor que si yo dijera que el no podía sanarme. Ambas cosas eran mentiras.

 

A la medida que yo leía la Palabra, el diablo estaba tratando de recordarme todas las dudas e incredulidad que yo había oído en mi vida. Él me recordaba lo que yo había escuchado acerca de que la sanidad estaba fuera de mi alcance. Pero, ¿saben como fui capaz de salvar ese obstáculo? Yo nunca escuche que la fe estuviera fuera de mi alcance. La fe no se aleja sino que viene por el oír y el oír por la Palabra de Díos.

 

Jesús no dijo que fue su poder lo que sanó a la mujer que tenia el flujo de sangre. Lo que El dijo fue que la fe de ella lo había hecho. Cuando leí eso supe que sí su fe la había sanado, entonces mi fe podía sanarme. Y, gracias a Díos, así fue. ¡Mi fe me sanó! ¡Mi parálisis desapareció y mi corazón sanó! Desde entonces yo he sido fortalecido y brinco y salto predicando el Evangelio de la Verdad.

 

¿Y como es que la sanidad de ese joven de 16 años impactó al mundo entero?... Años más tarde ese joven llegó a ser un evangelista que compartía el testimonio de su extraordinaria sanidad a multitudes. También porque difundió la palabra de verdad acerca de la sanidad divina a través de muchos libros, grabaciones y revistas además de que estableció una Escuela Bíblica que ha entrenado y enviado a cientos y miles de pastores, maestros, apóstoles, profetas y evangelistas que han llevado el mensaje de la sanidad divina y la salvación a millones de personas en muchas naciones. El fruto de la vida de Kenneth Hagin continúa incrementándose día tras día aunque el fue al cielo a la edad de 86.

 

La cita del testimonio de Kenneth Hagin se tomó de su libro EXCEEDINGLY GROWING FAITH páginas 13-14.   

 

Mi Propio Testimonio Personal

Lo que sigue es el relato de cómo fui sanado mediante la confesión de la Palabra de Díos. A la edad de treinta años era maestro en una escuela pública en el sur del estado de California. Un día leyendo un libro sobre la vida de George Muller, un ingles residente en Bristol Inglaterra cuya vida y ministerio llegaron a ser conocidos mundialmente por El Cuerpo de Cristo, en especial por su vida de fe. Él decidió, al iniciar su ministerio, establecer como un principio aplicable a su vida y ministerio lo siguiente: No comunicar a nadie sus necesidades sino que simplemente oraba y le pedía a Díos la provisión para su familia y para el ministerio que dirigía y que bendecía a multitud de huérfanos.

 

Su ministerio creció al punto de que miles de huérfanos  dependían de él para sus necesidades cotidianas. A veces todos ellos estaban sentados ante las mesas vacías, pero antes de que ellos se levantaran, Díos había provisto algo para que todos ellos comieran.

 

Su vida de fe habló a lo más profundo de mi espíritu y comencé a rogara a Díos para que algún día me diera un ministerio en el cual yo solo volteara hacia Él y no hacia ningún hombre para obtener lo necesario para el sustento propio, el de mi familia y el del ministerio. Al leer la historia de este hombre, lo siguiente me impacto’ profundamente: “sí yo estoy seguro de estar pidiendo según la voluntad de Díos yo puedo pedir a diario, incluso por años si fuere necesario, porque yo se que lo recibiré”. 

 

Inmediatamente me dije, “Yo voy a comenzar a orar pidiendo ahora para que Díos cumpla en mi vida lo escrito en Hechos 6:4”. En este pasaje se nos dice que los primeros apóstoles de Jesús decidieron lo que deberían de hacer con las innumerables responsabilidades que tenían en la iglesia de esos días. Ellos dijeron: “no es razonable que nos olvidemos de la Palabra de Díos y nos dediquemos a servir las mesas; encuentren personas capaces para que se encarguen de esas cosas y nosotros podamos dedicarnos continuamente a la oración y a ministrar la Palabra de Díos.” Como resultado de esa decisión, la Palabra de Díos se difundió por toda la ciudad de Jerusalén y mucha gente aceptó a Cristo.

 

Por años yo había deseado estar de tiempo completo en un ministerio de oración y de la Palabra, pero por el tamaño de mi familia y las necesidades diarias era preciso que yo trabajara para suplirlas. Pero ese día decidí que sí Díos me concedía la oración de “Hechos 6:4” yo tendría la plena seguridad de que las necesidades de mi esposa e hijos serían cubiertas aún y cuando yo no tuviera un ingreso o salario fijo.

 

Después de leer las palabras de Muller, comencé a orar a diario para que Díos cumpliera en mi vida lo escrito en Hechos 6:4. “Padre, líbrame del trabajo de maestro en la escuela y ponme de tiempo completo en un ministerio de oración y la predicación de tu Palabra”. En menos que seis meses el milagro sucedió’ y yo recibi’ una carta invitandome a llegar a ser el Director ejecutivo de Child Evangelism Fellowship de California del Sur.  Ni aun tenia’ que orar porque ya estaba orando. Renuncié a mi trabajo de maestro y acepté el puesto en CEF que era un ministerio de oración y ministración de la Palabra y continué pidiéndole a Díos la provisión para las necesidades financieras.

 

Mi lema fue “Confía en Díos y Comparte con la gente”. No le comunicábamos a la gente nuestras necesidades. Les compartimos de lo que Díos estaba haciendo en el ministerio de la evangelización de los niños del Sur de California, y mes después mes, Dios tocaba los corazones de su pueblo proveyendo todas nuestras necesidades.

 

Díos contestó mi oración para tener un ministerio en el cual yo debería mirar hacia Él y no hacia los hombres para recibir mis ingresos. Es cierto que tenía designado un salario mensual, pero era necesario para mí y para mis colegas orar y pedirle a Díos que proveyera los fondos necesarios para desarrollar el ministerio.

 

No había la garantía de que el dinero llegaría a menos que Díos nos lo diera como respuesta a nuestras oraciones y no permitíamos que nadie, excepto Díos, conociera nuestras necesidades.

 

A medida en que me involucraba más en el trabajo del ministerio de evangelización entre los niños y las personas que trabajaban con los niños, en un área con una población de más de doce millones de personas, la presión se acumuló y pronto tuve problemas digestivos. Comencé a tomar antiácidos para calmar el fuego que me quemaba después de cada comida. Era un problema pero no le prestaba atención por lo feliz que estaba con mi trabajo.

 

El problema se agravó. Estaba tomando más y más antiácidos para calmar mi ardor…Oré por sanidad, leí libros sobre el tema, fui examinado por un médico, tomé la medicina que me recetó pero nada resolvió el problema. Casi después de cada comida sufría de severa acidez.

 

Las semanas con las molestias se tornaron en meses y los meses en años y estos en décadas. Treinta y cinco años después, todavía sufría de indigestión y de sus efectos colaterales. Casi había perdido la esperanza de llegar a sanar. Entonces, cierto día mientras dirigía algunas reuniones en el pequeño pueblo llamado Cave Junction en Oregon, algo maravilloso sucedió.

 

Me estaba alojando en la casa de Wayne y Betty Vineyard, pastor de la iglesia en que yo estaba ministrando. Cada mañana Betty tomaba un pequeño librito y comenzaba a repetir algo en voz muy baja. Eso le tomaba cerca de diez minutos dos o tres veces al día. Un día le pregunté que era lo que hacía. Ella contestó “Estoy tomando la medicina de Díos”.

 

¿“Cómo te tomas la medicina de Díos y qué es la medicina de Díos?”  

Yo estaba más que curioso. Ella comenzó a explicarme que lo que ella hacía había sido usado por Díos para sanar a muchas personas y que también le había traído sanidad a ella. Ella había sufrido un infarto meses atrás y estaba mejorando día con día.

 

Leí el pequeño librito llamado “GOD’S CREATIVE POWER FOR HEALING” (EL PODER CREATIVO DE DIOS PARA SANIDAD) del autor Charles Capps, y encontré una minuciosa explicación del poder de la palabra declarada. Betty me regaló una copia de ese libro y empecé a leerlo en voz alta una vez al día repitiendo las confesiones de fe para sanidad basadas en las promesas de sanidad divina contenidas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

 

Hice eso por tres meses y no percibí ningún cambio notable, así que comencé a leerlo dos veces al día. Un mes después empecé a disminuir el número de antiácidos que tomaba  después de cada comida. No habia’ efectos negativos así que deje de tomarlos. Día tras día tomaba mis alimentos y no sufría molestia alguna.

 

El día de hoy puedo comer y beber cualquier combinación de alimentos sin tener indigestión. ESTE ES EL MAYOR MILAGRO QUE YO HE EXPERIMENTADO EN MI VIDA EN EL AMBITO DE LO FISICO. No es el milagro más grande del que yo haya sido testigo o del que yo haya leído, pero ciertamente es el mayor milagro que yo he experimentado en mi cuerpo físico.

 

Cuando tú has sufrido por treinta y cinco años con una enfermedad y has intentado de todo para aliviar el sufrimiento y luego pruebas algo nuevo y eres sanado, ya no te quedaran dudas acerca de que fue lo que causó esa  sanidad.

 

Todo esto sucedió durante varios años y a veces el enemigo se acerca y me dice, “no fueron las palabras de fe declaradas las que trajeron tu sanidad, fue algo que dejaste de hacer o algo nuevo que hiciste lo que te hizo sanar” No tengo problema al tratar con esa situación pues estoy plenamente convencido de que fue, y es, una sanidad sobrenatural, y que aún si fuese una sanidad producida por algo del ámbito natural, Mi Padre es Díos de lo natural y de lo sobrenatural y solo después de que yo declaré las palabras de fe la sanidad llegó. Estoy convencido de que fue otro milagro de sanidad que vino a mí por la gracia de Díos a través de la fe. 

 

Apropiandote de tu Sanidad por Fe

Estimado lector, sí estás padeciendo alguna enfermedad y no has logrado ser sanado, te recomiendo que comiences a “tomar la medicina de Díos” ahora mismo. Utiliza la lista de promesas que Marilyn Ludolf preparó, o la lista que yo preparé o consigue una copia del librito de Charles Capps que lo encuentras en www.CharlesCapps.com  e inicia el proceso de sanidad HOY en el nombre de Jesús.

 

Las declaraciones de fe contenidas en la Palabra de Díos son sumamente urgentes e importantes sobre todo si has sido diagnosticado como “incurable” por los médicos. Nosotros oramos a Díos por todos los médicos para que sigan auxiliando en las labores de salud para los enfermos, pero sabemos que muchos médicos admiten que existe un poder sanador mayor que el que ellos pueden ofrecer. 

 

Leíste en la introducción de este libro cual es su propósito. Te lo repetiré: “La fe que sana llega a nosotros en la medida en que escuchamos o leemos o declaramos las promesas de Díos acerca de la sanidad. En la medida que leas este libro, tu fe para sanidad crecerá. En la medida en que continúes alimentando tu fe, el milagro de la sanidad llegará”.

 

Has leído mi testimonio y los de Marilyn Ludolf, Derek Prince y Kenneth Hagin y en ellos notaras como cada uno de nosotros descubrimos el hecho de que las promesas de Díos, contenidas en la Biblia, y que se refieren a la sanidad física, actúan como medicina para traer sanidad a tu cuerpo físico sí tan solo dedicas diariamente el tiempo suficiente para leer y meditar en esas promesas y declararlas audiblemente.

 

Has leído la lista de promesas de la Biblia que Marilyn Ludolf utilizó para apropiarse de la sanidad. Solo tomará seis minutos leer los 36 versículos aludidos. Te animo a que los leas en voz alta de tal manera que puedas verlos y oírlos, de esa manera cumplirás con lo prescrito en la receta que menciona Derek Prince en su testimonio con base en Proverbios 4: 20-22.

 

Derek dice;

“La medicina espiritual de Díos es para recibirla, con cuidado y prestándole mucha atención, por la puerta del oído y por la puerta de los ojos simultáneamente. El centro interno de nosotros que es donde convergen las avenidas de la puerta del oído y de la puerta de los ojos es llamado por la Escritura “el corazón” Derek tomaba la medicina tres veces al día y estableció que, “Por medio de la Palabra de Díos y sin utilizar ningún otro recurso, Yo recibí, en un corto tiempo, una absoluta, permanente y completa sanidad”.

 

Puede ser que no sea suficiente para ti leer una sola vez este libro. Puede ser que necesites leerlo una y otra vez hasta que tu fe se te presente lista para actuar y estés totalmente seguro de que Díos no solo puede sanarte, que no solo desea sanarte sino que te está sanando ahora en tiempo presente y actual.

 

La fe solo opera para el aquí y el ahora. No opera para el futuro. El lenguaje que emplea la Escritura es “Cree que tú la HAS RECIBIDO y la tendrás” ¿Cuándo crees que la has recibido?  CUANDO TU ORAS.

 

Conserva la lista de las promesas y tráela siempre contigo a donde quiera que vayas. Puedes copiarlas en pequeñas tarjetas y llevarlas en tu cartera o bolsa. Puedes añadir otros versículos a esos 36.

 

El proyecto total esta’ basado en la Palabra de Díos que nos dice que, ”LA FE VIENE POR EL OIR  (o leer) LA PALABRA DE DIOS” La clave es que la fe actúa y es efectiva en diversos ámbitos. Si tu lucha es contra la enfermedad, las palabras que debemos leer y meditar son las que hablan de promesas de sanidad: Si tus necesidades son en el área de finanzas, entonces toma una lista de versículos de la Escritura que hablan de las promesas de Díos referentes a las bendiciones que el nos da abundantemente para nuestra provisión financiera.

 

Capitulo 9

¡HAY MÁS!

 

Mirando hacia atrás, al día en que por primera vez escuché acerca del bautismo del Espíritu Santo, recuerdo: como, por mas de cinco años estuve en busca de el; como, finalmente lo recibí por fe y comencé a experimentar milagros y manifestaciones supernaturales de la presencia de Dios y Su poder. Pero hubo un tiempo en el cual retrocedí hacia el formalismo y legalismo. Dios de nuevo me puso hambre para experimentar el poder milagroso de Dios y luego me dio una nueva llenura del Espíritu Santo, ahora se que he aprendido unas hermosas verdades.  ¡Sin embargo el mayor descubrimiento y la verdad más básica que he descubierto se conjuga en dos palabras muy sencillas: Hay Más!

 

¡No importa que tanto hemos experimentado en Jesús, ni cuanto tiempo hemos caminado con Él en una vida llena del Espíritu, aún Hay Más!  Nunca llegara’ el día, ni en esta vida ni en la siguiente, cuando suspiremos y podamos decir, “Ya he experimentado todo lo que hay que experimentar en Dios.”  Existe siempre el reto y la emoción de ir más allá con Dios.  ¡Hay mucho, mucho más!  Podemos gritar como Pablo, “¡Ah, La profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios!”  (Romanos 11:33)

 

No importa que tan lejos he llegado con Dios, siempre puedo ver a mí alrededor y ver a alguien que ha llegado a más profundidad con Dios, y experimentado mas íntimamente una relación con Jesús.  ¡Me emociona mucho el pensar que hay más en Jesús de lo que jamás pueda recibir!  ¡Gloria a Dios!  Hay más en Su poder de lo que haya podido presenciar.  Hay más de Su conocimiento de lo que haya aprendido... Su amor infinito... Su sabiduría... Su gracia maravillosa.  Tanto más, que desde lo mas profundo de mi Espíritu puedo escuchar las ultimas palabras del Coro Aleluya... ¡A...LE...LU...YA!

 

Una de las tácticas más sutiles del diablo es convencer a un hijo de Dios y llevarlo al punto que guarde a Dios dentro de su caja teológica y piense que ya conoce casi todo lo que Dios puede hacer y lo que no puede hacer.  Hay un estado mental muy sutil que llega a poseerse del creyente que ha sido Cristiano por mucho tiempo, una actitud que dice, “Ahora, ya he leído todos los libros, he escuchado a todos los grandes teólogos, y creo haber llegado a un plano de  madurez donde de aquí en adelante las cosas seguirán siendo las mismas.”  Hace mucho que olvidaron el animo y la emoción que trajo a ellos sus primero descubrimientos en Jesús, y se encuentran en una vida espiritual rutinaria, siempre lo mismo. Llegan a “congelarse”  ¡Pero, Hay Más!

 

Un capellán de las fuerzas armadas estaba razonando con un soldado que era agnóstico. “¿Qué tipo de agnóstico eres tu?” Le preguntó el capellán. 

 

“¿No sabi que existiera varios tipos?” contestó el soldado. 

 

“Claro que si,”  contestó el capellán.  “Hay diferentes tipos.  Existe el agnóstico intelectual que dice: ‘Sí realmente existe Dios, nunca lo he conocido, tú nunca lo has conocido, ni nadie lo ha conocido jamás a Él.’  Y también existe el agnóstico honesto que dice, ‘Sí existe Dios, yo no lo conozco.’  ¿Ahora bien que tipo de agnóstico eres tu?”

 

“Bueno,”  contestó el soldado.  “Yo creo que soy un agnóstico honesto.´

 

Con eso el capellán dibujó un círculo grande en una hoja de papel y le dijo, “Supongamos que este círculo representa el conocimiento en su totalidad.  ¿Cuánto de ese conocimiento tienes tu?”

 

“No entiendo,”  contestó el soldado.  ¿Qué quieres decir?”

 

“¿Que porcentaje del conocimiento total posees tu?  ¿Dirías que posees un noventa por ciento del conocimiento?”

 

“No,” contestó el soldado.  “Mas bien como el diez por ciento, o a lo mejor hasta menos.”  Entonces el capellán dibujó una porción que marcaba el diez por ciento del círculo completo.  Apuntó al pedazo de círculo que representaba el noventa por ciento del círculo y le preguntó, “¿Soldado, no crees que Dios puede existir en el restante noventa por ciento del total del conocimiento que no posees?”  

 

Muy posiblemente todas esas experiencias que denominamos “Carismáticas” pueden existir en el resto del círculo para todos aquellos que dicen, “¿Si hay un bautismo del Espíritu Santo y los dones carismáticos son para la Iglesia hoy en día, yo nunca los he experimentado, y tú nunca los has experimentado, y nadie más lo ha hecho?”

 

En el momento que recibimos a Jesús, nos convertimos en herederos de Dios y co-herederos con Cristo.  Todo lo que hay en Jesús se convierte en algo nuestro, en ese preciso momento.  Si embargo, no experimentamos todo lo que hay que experimentar con Cristo en ese momento.  Nos toma toda nuestra vida y toda la eternidad poder experimentar todo lo que somos y todo lo que tenemos en Cristo.  Nuestra herencia es tan grande y tan vasta que siempre hay más por descubrir, más para disfrutar, y más por experimentar. 

 

Puedo conocer a Jesús como mi Salvador, y nunca experimentarlo a El como mi Sanador.  Lo puedo conocer a El como mi Paz, y nunca conocerlo como mi Sabiduría.  Lo puedo conocer a El como Padre Eterno, y no conocerlo como Consolador.  Jesús tiene más de 300 nombres en la Biblia y cada uno revela un aspecto de Su ministerio o de su relación con nosotros.  ¡Estoy convencido que en el cielo descubriremos que tiene mas de 300 nombres! 

 

Es como con los Israelitas, a quien Dios dio toda la tierra de Canaan y luego les dijo, “Entren y tomen posesión de tus posesiones.”  Había más tierra en Canaan de la que jamás tomaron posesión. Y hay más en Cristo de lo que jamás podamos experimentar.  ¡Esta es nuestra herencia!  Pero nuestra herencia solo podrá ser nuestra y sentirla como nuestra, en la medida que comencemos a tomar dominio y control de nuestras posesiones por fe. 

 

Si leemos la vida de Jesús, el libro de los Hechos y la historia del movimiento Cristiano, nos daremos cuenta que la mejor herramienta para evangelizar a todos los perdidos son los milagros de sanidad y de liberación.  John Wimber, el que fundó el movimiento de plantar iglesias llamado Vineyard, llamaba a la sanidad divina “Poder Evangelizador.”

 

Acabo de leer un boletín del Ministerio DAWN (Discipling the Whole Nation) fundado por Jim Montgomery.  En ella dice, “Estaba documentando y analizando el crecimiento tan rápido de la Iglesia Cuadrangular de las Filipinas.  Aún y cuando sus líderes nunca ha estudiado la estrategia del Crecimiento en la Iglesia, estaban creciendo 36 veces más rápido por  misionero extranjero que cualquier otro grupo similar.  Lo que ellos tenían era oración por los enfermos, oración para recibir la llenura del Espíritu Santo, oración para recibir provisión... conversiones y crecimiento rápido.”

 

La primera iglesia no hubiera podido avanzar y crecer si no hubiera habido milagros, en especial milagros de sanidad.  Dejemos a un lado nuestros conocimientos erróneos acerca de las manifestaciones supernaturales, y estemos más abiertos hacia la presencia y el poder de Dios.  Oremos todos los días la oración que la primera iglesia oraba y que se encuentra en Hechos 4:29-30: “Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos que con toda valentía hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” 

    

A medida que comencemos a sanar a los enfermos en el nombre de Jesús, veremos un notable incremento de ataques satánicos en sus vidas.  Generalmente ataca por medio de la mente y crea dudas, miedos y desconfianza.  La Biblia nos instruye que debemos tomar la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios y usarla como respuesta a los ataques espirituales.  Declara la Palabra de Dios con fe.  Eso es devastador para el enemigo.  Las siguientes declaraciones tienen base en versículos del Antiguo y Nuevo Testamento.

 

Apendice A

Las 36 Escrituras que Marilyn Ludolf Uso

 

1  “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. Que no se aparten de tus ojos; guárdalas en lo profundo de tu corazón, porque son vida para los que las hallan y medicina para todo su cuerpo.” (Proverbios 4:20-22)

 

2  “No seas sabio en tu propia opinión, sino teme a Jehová y apártate del mal, porque esto será medicina para tus músculos y refrigerio para tus huesos.” (Proverbios 3: 7-8)

 

3  “… Yo soy Jehová Rapha, porque El Señor es tu sanador.” (Éxodo 15:26)

 

4  “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17)

 

5  “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7: 7,11)  

 

6  “Jesús le dijo: Yo iré y lo sanare. Entonces Jesús dijo al centurión: Vete, y como creíste te sea hecho.  Y su criado quedó sano en aquella misma hora. Para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.”  (Mateo 8: 7, 13, 17)

 

7  “Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”  (Mateo 9: 29,35)

 

8 “Al salir Jesús, vio una gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos.” (Mateo 14:14)

 

9  “Se le acercó mucha gente que traía consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó.”  (Mateo 15:30)

 

10  “Se acercaron entonces los discípulos a Jesús y le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: 

Por vuestra poca fe. De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: "Pásate de aquí allá", y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno.”  (Mateo 17:20-21)

 

11 “Lo siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.”  (Mateo 19:2)

 

12  “Y sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios”  (Marcos 1:34)

 

13  “Él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad.”  (Marcos 5:34) 

    

14  “Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.” (Marcos 10:52) 

    

15  “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” (Marcos 9:23) 

    

16  “Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: "Quítate y arrójate en el mar", y no duda en su corazón, sino que cree que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” (Marcos 11:22-24)

 

17  “Toda la gente procuraba tocarlo, porque poder salía de él y sanaba a todos.”  (Lucas 6:19)

 

18  “Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré.”  (Juan 14:13-14) 

 

19  “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”  (Hechos 10:38) 

    

20  “Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).”  (Galatas 3:13) 

    

21  “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”  (Juan 10:10) 

    

22  “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  (III Juan 1:2)

 

23  “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.”  (Hebreos 13:8) 

 

24  “Mas para vosotros, los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia y en sus alas traerá sanidad.”  (Malaquías 4:2)

 

25  “Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.  Se difundió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los sanó.”  (Mateo 4:23-24) 

    

26  “Jehová, Dios mío, a ti clamé y me sanaste.”  (Salmo 30:2) 

    

27  “Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada.”  (Salmo 91:9-10)

 

28  “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados.”  (Santiago 5:15)

    

29  “Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados!”  (I Pedro 2:24)

 

30  “¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí?  Espera en Dios, porque aún he de alabarlo, ¡salvación mía y Dios mío!”  (Salmo 42:11) 

    

31“Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí, sana mi alma, porque contra ti he pecado.”  (Salmo 41:4)

    

32  “Ten misericordia de mí, Jehová, porque estoy enfermo; sáname, Jehová, porque mis huesos se estremecen.”  (Salmo 6:2) 

    

33  “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias.”  (Salmo 103:2-3) 

 

34  “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, ¡pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios! Más él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados.”  (Isaías 53:4-5)

 

35  “Sáname, Jehová, y quedaré sano; sálvame, y seré salvo, porque tú eres mi alabanza.”  (Jeremías 17:14) 

    

36  “Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.”  (I Juan 4:4)

 

Apendice B

Una Palabra de T. L. Osborn

 

La enseñanza de a continuación fue copiada del Capitulo 21 del libro HEALING THE SICK, escrito por T. L. Osborn, y publicado por Harrison House. 

 

Tommy y Daisy Osborn han pasado mas de cincuenta años como misioneros en el área de evangelismo en muchos países, llevando el ministerio de sanidad y de liberación de Jesús, del cual han nacido miles de iglesias por todo el mundo.

 

La enseñanza que a continuación nos comparte es acerca del poder de la confesión positiva.  El ha podido comprobar su poder en su ministerio, no solo en su propia vida, sino también en la vida de multitudes de personas enfermas en todo el mundo, quienes han sido sanadas por confesar las promesas de Dios de sanidad. 

 

“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.”  (Romanos 10:9)

 

La palabra “salvo” viene de la palabra Griega “Sozo”, que significa estar “espiritualmente sano” y “físicamente sano”.  Sanado en cuerpo y alma o salvado del pecado y salvado de la enfermedad.  La misma palabra se traduce como “sano”, “preservado”, “salvado”, y “completo”.  

 

Pablo dice: “Porque con nuestro corazón creemos para justicia y con la boca confesamos para ser salvos.” (Romanos 10:10)

 

La salvación no viene sino hasta después de la confesión.  Uno debe de creer y confesar antes de experimentar el resultado. Esta es fe, y por gracia sois salvo por medio de la fe.  (Efesios 2:8)

Siempre recuerda: La confesión viene primero; y luego Jesús, quien es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión, nos contesta otorgándonos las cosas que hemos confesado. Porque todo lo que pidas orando, cree que lo recibirás, y así será.  (Marcos 11:24)

 

Confesar significa declarar con la boca lo que uno cree en el corazón.  Confesar es ponerse de acuerdo con Dios de corazón para decir lo que Dios dice; es repitir audiblemente las palabras de Dios.

 

La confesión es la manera en que nuestra fe se expresa por medio de nuestro testimonio.  Pablo nos dice que el predicaba la palabra de fe, y luego nos dice que la palabra de fe tiene que salir de nuestro corazón y de nuestra boca. 

 

La única manera de tener la palabra de fe en nuestras bocas es por hablar la palabra de Dios.  Esto es confesar – hacer que nuestra boca este de acuerdo con Dios; hablando la palabra de Dios con nuestras bocas.  (Romanos 10:8)

 

Apocalipsis 12:11 dice que todos los que vencieron a satanás lo hicieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio.  

 

Una ocasión se nos pidió que oráramos por una persona que estaba muy enferma y débil.  No sintió nada en ese momento.  Cuando le pedimos que repitiera lo que Dios dijo: “Por sus llagas he sido sanado,” y que luego alabara a Dios por la sanidad que había recibido de acuerdo a Su palabra, este hombre pensó que era una hipocresía hacerlo.  Él nos dijo que no creía en confesar algo que aun no tenía. El hombre estaba mediendo su sanidad por sus sentimientos.  Esa no es fe. 

 

No es una hipocresía declarar lo que Dios dice.  Cuando confesamos la promesa que Dios nos da por medio de Su palabra, y lo hacemos de todo corazón, esto siempre lleva la posesión de la bendicion’. 

 

No le pedí a este hombre que dijera que no estaba enfermo.  Le pedí que dijera lo que Dios nos dijo, que reconociera la palabra de Dios: “Por sus llagas he sido sanado.”  No nos hace mentirosos el declarar lo mismo que Dios ha hablado. 

 

Finalmente, Dios mostró su misericordia y le dio sentimiento a su sanidad.  Él fue como Tomas: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré.”  (Juan 20:25)

 

En otra ocasión oramos por un hombre que padecía de artritis en su espalda y brazos.  Mientras orábamos, él sintió una bendición maravillosa, y estaba emocionado.  Pero, después, sintió más dolor.  Eso lo desanimo’.  Vino a buscarme y me dijo, “Escucha como mis truenan y crujen mis coyunturas.”  

 

En vez de decir, “La palabra dice que soy sano, yo se que me voy a recuperar.”  El estaba mas concentrado en la evidencia física que en la palabra de Dios.  Le conté de un caso parecido, cuando oramos por una mujer, y ella creyó de todo corazón y sin ninguna duda.  Después de dos días regresó para enseñarme que sus coyunturas estaban totalmente sanas.  Su fe la había liberado. 

 

A esto el hombre me contestó: “Me da mucho gusto oír eso.  Me da ánimo.  Yo tenía miedo de que no me fuera a sanar.  Pero, si ella esta’ bien, entonces yo también voy a estar bien.”

 

La palabra de Dios no había significado nada para este hombre.  La promesa hecha por Jesús, “En mi nombre impondrán manos sobre los enfermos y ellos sanaran,” estaba vacía y no tenia ningún significado para el.  Como había sentido dolor, entonces la palabra de Dios había fallado.  Mientras se sentía bien, él estaba seguro que la palabra era verdad; pero para él, el dolor había anulado todo. 

 

Si aprendes a confesar lo que el Señor dice, él hará cumplir sus promesas en tu vida, porque él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. 

 

La confesión: “Yo soy tu Dios que te sana” y “Por sus llagas he sido sanado” siempre anteceden a la manifestación de la sanidad, tal y como la confesión de “Jesús es mi Señor y mi Salvador”  siempre antecede a la experiencia de salvación.  (Romanos 10:9-10) Jesús es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión – nuestras palabras, lo que sale de nuestra boca – cuando están alineadas con su palabra, él hace lo que dice.  Nunca debemos de confesar nada mas que victoria porque Pablo nos dice: “En todo somos mas que vencedores.” (Romanos 8:37)

 

Apendice C

Confesion de Sanidad en Cada Libro de la Biblia

 

Este medio de ejercer la fe, afirmando lo que Dios dice acerca de nosotros, aun y cuando no se haya manifestado todavía en nosotros, esta firmamente establecido en las mismas escrituras.  Medita los siguientes versos: 

 

“Diga el débil: "¡Fuerte soy!”  (Joel 3:10)

 

“Dios da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran.” (Romanos 4:17)

 

“Cualquiera que diga y no duda en su corazón, sino que cree que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” (Marcos 11:22-23)

 

“Con la boca se confiesa para (o hasta) salvación.” (Sanidad)  (Romanos 10:9-10)

 

 

Las siguientes confesiones están basadas en el versículo de referencia que esta a la izquierda de cada confesión:

 

Génesis 20:17  ¡Así como Dios contestó la oración de Abraham para que lo sanase, así me va a escuchar a mi y me contestará a mi!

 

Éxodo 15:26  ¡Su nombre es Jehová Rapha, el Señor mi doctor, mi medico, mi sanador!

 

Levítico 14:3  ¡Dios sanó a leprosos en los días de Moisés, Dios me va a sanar en los días de Jesús!

 

Números 12:13  ¡Mi sanidad esta’ basada en mejores promesas que en las de Moisés!

 

Deuteronomio 32:39  ¡Dios se ha declarado a sí mismo como mi sanador y yo lo recibo ahora como mi sanador!

 

Josué 1:3  Por fe estoy parado firme sobre cada una de las promesas de sanidad divina que se encuentran en la Palabra de Dios!

 

Jueces 16:28  ¡Así como Dios le dio a Sansón fuerza supernatural, El me está dando sanidad supernatural!

 

Rut 2:12  ¡Mi refugio es bajo la sombra de Sus alas, donde hay sanidad y liberación!

 

I Samuel 17:47  ¡La batalla es del Señor y él me librará de toda enfermedad y dolencia!                                                               

 

II Samuel 22:3  ¡Jesús es mi roca, mi fortaleza, mi escudo y mi Salvador en tiempos de enfermedad!

 

I Reyes 19:7  ¡Dios enviará a sus ángeles para que me ministren fuerza en esta lucha de vida y salud!

 

II Reyes 20:5  ¡Dios escuchará mi oración y me sanará, me dará sanidad, salud y larga vida en el nombre de Jesús!

 

I Crónicas 16:11  ¡Así como los Israelitas miraban a la serpiente de bronce y sanaban, así miro a Jesús para sanar!

 

II Crónicas 30:20  ¡La oración de un hombre puede traer sanidad a una multitud por la misericordia de Dios!

 

Esdras 6:22  ¡Jesús es mi Cordero, el sufrió para que yo fui librado del pecado, enfermedad y dolencia!

 

Nehemías 8:10  ¡Me regocijaré en el Señor, quien es mi redentor y mi doctor que me sana ahora!

 

Ester 5:1  ¡Dios me permite entrar al Lugar Santísimo para presentar mi petición! 

 

Job 33:28  ¡Dios ha librado mi alma de la tumba y viviré para proclamar Su poder para sanar!

 

Salmo 103:3  ¡Él perdona todos mis pecados y sana todas mi enfermedades todo el tiempo!

 

Proverbios 4:20  ¡La Palabra de Dios en mi boca y en mi corazón traerán sanidad a todo mi cuerpo!

 

Eclesiastés 3:3  ¡Ahora es mi tiempo para sanar porque Jesús ya pago’ el precio por completo!  ¡Por sus llagas soy sano!

 

Cantar de los Cantares de Salomón 4:7  ¡Aquel que me amó tanto que murió por mí, me dará gratuitamente todo, incluyendo mi sanidad!

 

Isaías 53:4-5  ¡Por las heridas de Jesús fui sanado, así que por las heridas de Jesús YO SOY SANO AHORA!

 

Jeremías 30:17  ¡El Señor está restaurando mi salud y sanando mis heridas! 

 

Lamentaciones 3:22  ¡Por Su amor, Su compasión, y Su fidelidad nunca moriré sino viviré!

 

Ezequiel 47:8-9  ¡Por donde corre el río, todo vive.  El río de Dios fluye dentro de mi y YO VIVIRE!  

 

Daniel 11:32  ¡Por medio de la fe en Su Palabra, Yo resisto al diablo y a todas las obras del diablo incluyendo al pecado, enfermedad y dolencia, en el nombre de Jesús!

 

Óseas 6:1  ¡Buscaré al Señor con todo mi corazón y El sanará todas mis heridas!

 

Joel 3:10  ¡Deja que el débil diga “Yo soy fuerte”, deja que el pobre diga “Yo soy rico”, deja que el enfermo diga “Yo soy sano”!

 

Amos 5:14  ¡Yo busco el bien y no lo malo, así es que viviré y haré la voluntad de mi Padre!

 

Abdías 1:17  ¡Mi libertad viene del Monte de Sión, donde Cristo sufrió y fue atormentado por mí!

 

Jonás 2:9  ¡Ofreceré sacrificio de alabanzas a Jehová-Rapha, El es mi medico personal!

 

Miqueas 7:15  ¡Dios se manifestará en Su poder para sanar!

 

Nahum 1:15  ¡La buena noticia para los enfermos es que hay sanidad supernatural en el sacrificio de Cristo!

 

Habacuc 2:14  ¡La verdad acerca de la sanidad divina me libra de la enfermedad y dolencia!

 

Sofonías 3:17  ¡El Señor mi Dios es poderoso para sanarme de todo ataque del diablo!

 

Hageo 12:5  ¡No temeré, porque Su Espíritu permanece en mí y sobre mí para llevarme a la victoria!

 

Zacarías 4:6  ¡Mi salud, fortaleza, animo y energía no vienen por mi fuerza ni mi poder sino por el Espíritu del Señor Dios Todopoderoso!

 

Malaquías 4:2  ¡El sol de justicia se levantará para sanarme con sus rayos, porque yo exaltaré el nombre de Jesús!

 

Mateo 4:23  ¡Jesús sanó toda enfermedad y toda dolencia de entre la gente entonces, y hará lo mismo el día de hoy!

 

Marcos 11:23  ¡Yo le mando a toda enfermedad y a toda dolencia que se disuelvan y salgan de mi cuerpo!

 

Lucas 4:40 ¡Jesús sanó a todo aquel que vino a Él para ser sanado.  El es el mismo ayer, hoy y para siempre!  

 

Juan 4:46-53  ¡Un hombre sencillamente creyó la palabra que Jesús habló en cuanto a sanidad para su hijo y se fue a su casa.  Su hijo sanó de acuerdo a la palabra de Jesús.  Yo creo en Su palabra de sanidad para mí!

 

Hechos 5:16  ¡No existe ningún pasaje en donde haya venido alguien a Jesús para recibir sanidad y que no haya sido sanado.  El vino para hacer la voluntad del Padre, y estableció de una vez y para siempre la voluntad de Dios en cuanto a la sanidad!

 

Romanos 4:17-21  ¡Yo estoy totalmente convencido que Dios puede hacer por mi todo lo que prometió, así que voy a llamar a esas promesas que aun no veo como si ya fuesen cumplidas, y ASÍ SERA!

 

I Corintios 12:7-9  ¡Dios ha dado el don de sanidad al Cuerpo de Cristo para que los creyentes puedan gozar de salud! 

 

II Corintios 1:20  ¡Todas las promesas de Dios para sanidad son “SI” en Cristo, y por El; “AMEN” (así sea) es pronunciado por nosotros para la gloria de Dios.  Estas confesiones de fe para recibir sanidad son un coro de “AMEN” a sus promesas!

 

Gálatas 3:13  ¡Cristo fue maldecido por mí y por eso me ha redimido de la maldición de la ley, y eso incluye toda enfermedad y todo mal mencionado en Deuteronomio 28!

 

Efesios 3:20  ¡A El que es capaz de hacer bastante más de lo yo pueda imaginar o pedirle, de acuerdo a su poder que obra en mi, a Él sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por siempre y siempre! AMEN.

 

Filipenses 1:6  ¡Yo tengo la confianza que aquel que comenzó Su sanidad en mi la va a completar!

 

Colosenses 3:16  La Palabra de Dios mora en mi, y por eso canto Salmos, himnos y canciones espirituales con agradecimiento en mi corazón a Dios por su toque de sanidad en mi cuerpo!

 

I Tesalonicenses 5:23  ¡Jesús ya compró mi redención, redención de espíritu, alma y cuerpo!

 

II Tesalonicenses 2:15   ¡Yo estoy parado firmemente en las enseñanzas que he recibido acerca de la sanidad divina.  No me cansaré de dar gracias a Dios por su provisión y su promesa!

 

I Timoteo 6:12  ¡Pelearé la buena batalla de la fe hasta que vea que he sido sanado por completo!

 

II Timoteo 1:12  ¡Yo sé en quien he creído y estoy convencido de que Él puede guardar y proteger todo lo que yo le he encomendado, incluyendo mi sanidad física!

 

Tito 3:5  ¡Dios nos salvó y nos sanó no por que nos lo merecemos, ni por nuestras obras, sino por su misericordia Él nos bendice en abundancia por medio de Cristo Jesús!

 

Filemón 1:3  ¡Porque es por gracia de Dios, su favor no merecido, por lo cual somos sanos y hechos completos!

 

Hebreos 10:35  ¡No dejaré mi confianza, la cual ha sido ricamente premiada.  Permaneceré en mi confesión de fe para recibir lo que El ha prometido!

 

Santiago 5:16  ¡La unción de aceite en el nombre de Jesús y la oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará.  Sí ha pecado, sus pecados les serán perdonados!

 

I Pedro 2:24  ¡Por las llagas de Cristo he sido sanado, ya esta’ hecho, si, ya esta’ hecho.  En el poderoso nombre de Jesús, la batalla ha sido ganada!

 

II Pedro 1:3  ¡Su poder divino me ha dado todo lo que pueda necesitar en esta vida, incluyendo salud, sanidad, fortaleza y energía!

 

I Juan 5:14  ¡Esta es la confianza que tengo en Él, que si le pido cualquier cosa de acuerdo a Su voluntad, (y sanidad es Su voluntad) el me escucha y yo se que voy a recibir lo que le he pedido!

 

II Juan 1:6  ¡La fe obra por el amor y el Espíritu Santo derrama el amor de Dios en mi corazón!

 

III Juan 1:2  ¡Dios cuida de mi bienestar físico, así como de mi bienestar espiritual!

 

Judas 1:20  Continuare’ construyendo mi santa fe, orando en el Espíritu Santo. (Mi lenguaje angelical)

 

Apocalipsis 1:7  ¡Jesús es el Alpha y el Omega;  el Todopoderoso.  No hay nada imposible para Él!

 

 

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SANANDO A LOS ENFERMOS EN EL NOMBRE DE JESUS [Robert Fitts]          51

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